domingo, 14 de septiembre de 2008

Itinerario espiritual 3: EL CAMINO DE CONSAGRACIÓN TOTAL A JESÚS POR MARÍA (VD 227 – 233)


EL CAMINO DE CONSAGRACIÓN TOTAL A JESÚS POR MARÍA (VD 227 – 233)
Por: P. Jaime Oved Cabrejo, smm




1. Se hace camino al andar… indica un dicho popular que viene de un bello poema de Machado ¡Y cuánta verdad encierra! Basta dar una ojeada hacia atrás en nuestras vidas para darnos cuenta de tantos lugares, personas, situaciones… que hemos vivido… para darnos cuenta que en efecto hemos recorrido un camino… Estamos rodeados de caminos. Necesitamos caminos. Las calles son caminos, las carreteras son caminos, las escaleras son caminos, los atajos son caminos, los senderos son caminos… nos movemos por caminos… Y esos caminos tienen tramos, etapas, pasos… pero también tienen un término, un destino… llevan a alguna parte. Los caminos que no tienen destino no son caminos, son laberintos, son “huecos”. Esos caminos que tienen etapas y punto de llegada son los que llamamos itinerarios.


2. En la fe también hay caminos, pero no todos son itinerarios. Algunos no llevan a nada… San Luis María de Montfort, caminante del siglo XVI, sí que sabía de caminos… de los de polvo y barro y de los de fe y amor. Era misionero itinerante, como quien dice caminante. Y de itinerarios… ni se diga. Revisando sus escritos los descubrimos por todas partes…


3. Uno de ellos es el que presenta en estos números del Tratado de la Verdadera Devoción a María (227 – 233). El itinerario de consagración total a Jesús por María. Creo que se trata del itinerario más claro y práctico de todos los que propone porque recoge su intuición fundamental y la pone en funcionamiento. Se trata de un camino que tiene como elemento central la consagración total precedida por un serio camino de preparación y seguida por unas prácticas concretas que la sostienen.


4. Digo que tiene que ver con la intuición fundamental porque para Montfort el objetivo de la vida de una persona y también de toda la espiritualidad – o devoción, como él lo dice - es la de alcanzar la madurez cristiana que consiste en la configuración con Jesucristo[1] para reproducir en la vida concreta sus rasgos. Se trata del ideal del evangelio que es llegar a ser “otro Cristo” (Gal 2,20), “tener los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús” (Fil 2,5)…


5. Ahora bien, para lograr este fin Montfort propone un itinerario en dos movimientos: uno de vaciamiento y otro de llenado. El mismo itinerario del Verbo encarnado tal como lo presenta San Pablo en el cántico de los filipenses[2]. Se trata solo de una indicación esquemática con un desarrollo muy escaso. El misionero está dando indicaciones y señalando el camino a seguir, pero no lo explicita. Quien quiera configurarse con Jesucristo deberá seguir su mismo itinerario. El medio didáctico concreto que propone es el que conocemos como el “mes montfortiano” que consta de 33 días distribuidos en las dos partes del camino: 12 días para el vaciamiento y tres semanas (21 días) para llenarse de Jesucristo[3].


6. El primer movimiento es el de vaciamiento de lo que Montfort llama “el espíritu del mundo”. La indicación de “doce días por lo menos” nos da la idea de un periodo mas bien largo dedicado a este proceso de reconocer la presencia del mal en la persona y ejercitarse en el desprendimiento de todo aquello que la separa de su verdadero fin que es la realización personal, su verdadera felicidad. Lo que Montfort expresa en este número es realmente muy corto. Hay que ir a sus demás escritos para hacernos una idea más amplia de lo que pretende en esta primera etapa del itinerario. Y tal vez lo encontramos en el Amor de la Sabiduría Eterna en el capítulo séptimo dedicado a la elección de la verdadera sabiduría (VD 74 – 89). Allí habla de la falsa sabiduría o “sabiduría mundana” como contraria a la verdadera sabiduría que es la divina. Vale la pena leer con detenimiento este capitulito y hacer con Montfort una radiografía del ser humano y de la sociedad para descubrir la manera cómo actúa en nosotros el mal y el pecado.


7. A nivel práctico me parece que al proponer este itinerario en el acompañamiento espiritual y en la formación podemos aprovechar para la parte del vaciamiento lo que las ciencias nos ofrecen tan abundantemente hoy a nivel de análisis de la realidad y de la persona humana. En concreto podemos valernos, por ejemplo, de los análisis que hace la pastoral social, o el informe sobre el desarrollo humano de la ONU, o el capítulo segundo de Aparecida… Ya a nivel de persona es necesario hacer que entre en ambiente de interiorización, de reflexión y de silencio interior… De lo que se trata es que quien hace el itinerario perciba en sí mismo la realidad del espíritu del mundo o de sabiduría mundana y que se disponga a iniciar un camino serio de seguimiento del Señor. Me parece que los libros de espiritualidad de Anthony de Mello, de Nowen, de Anslem Grum… ayudan para lo que queremos.


8. El segundo movimiento es el del llenado de Jesucristo en la persona. Es el principal movimiento para el cual Montfort propone 21 días distribuidos en tres semanas: la primera dedicada al conocimiento de sí mismo, la segunda al conocimiento de María y la tercera al conocimiento de Jesucristo. Como se ve el acento se marca sobre el conocimiento. Pero no cualquier conocimiento, sino un conocimiento sapiencial, es decir, vivencial, nutritivo, sabroso, dulce… (ASE 8-14) Un conocimiento de cercanía y comunión… Nadie ama lo que no conoce (ASE 8), dice Montfort.


9. La primera semana del segundo movimiento está dedicada al conocimiento de sí mismo[4]. Es interesante ver como Montfort percibe este conocimiento. En primer lugar es un don que hay que pedir. No proviene de un simple ejercicio de análisis introspectivo que puede engañarnos con las falacias de la sabiduría mundana. El conocimiento de sí mismo es un don que Dios concede cuando lo pedimos con espíritu de humildad. Pero este don está unido a la contrición de los pecados, es decir, a progresiva toma de conciencia de la realidad de mal y del pecado que hay dentro de la persona. No basta con conocerse sino que es necesario disponerse a liberarse y progresar en humanidad. En segundo lugar es un don que hay que trabajarlo poniendo en práctica algunos medios tales como la meditación y la oración. Para meditar Montfort aconseja sabiamente – no sin exagerar - considerar las propias debilidades y limitaciones. Para orar recomienda dirigirse al Espíritu Santo y a María para pedir la gracia de este conocimiento.


10. Creo que para el conocimiento de sí mismo podemos valernos de tantas técnicas que nos da hoy la sicología y la PNL. Claro, será necesario saber escoger bien entre todo para quedarnos con aquello que mejor nos ayuda al fin que perseguimos con la formación y el acompañamiento. A nivel bíblico podemos hacer lectio divina de textos que hablan de la teología del pecado y de la pasión de Jesús. Incluso podemos tomar los mismos textos que Montfort recomienda de sus escritos (VD 78-79).


11. La segunda semana se dedica al conocimiento de María[5]. Al igual que en la etapa anterior se trata de un don que concede el Espíritu Santo al creyente que se dispone a recibirlo en una actitud especial de reflexión y oración. María viene a ser aquí el ambiente que prepara a la persona para el encuentro con Jesucristo (VD 265). A nivel práctico creo que es válida la sugerencia de Montfort acerca de meditar algunos textos que él mismo ha escrito (VD 16‑36; 83‑89) y orar con el rosario Incluso podría tomarse todo el Tratado de la Verdadera Devoción y el Secreto de María, además de los recientes documentos de la Iglesia sobre María (LG 8, Marialiis Cultus, Redemptoris Mater, RVM…) y otros. A nivel bíblico se pueden tomar los evangelios de la infancia.



12. La tercera semana, en el culmen del camino, se dedica al conocimiento de Jesucristo[6]. Siguiendo la dinámica del presente itinerario las indicaciones que da Montfort para esta etapa apuntan a la meditación y a la oración. Meditación que se centra en la persona de Jesucristo y en la Buena Noticia que proclama y oración que pide constante e insistentemente su conocimiento como don.



13. Siendo esta la etapa clave del itinerario creo que debemos dedicar nuestros mejores esfuerzos para que el creyente tenga de verdad un encuentro vivo, existencial, profundo y prolongado con el Maestro y se haga de verdad su discípulo. Lo que busca esta etapa en el fondo es lo que llamamos iniciación cristiana. Para ello no basta con leer o meditar algunos textos sobre Jesús. Es necesario proporcionar espacios de encuentro para vivir la experiencia fundante, algo así como el retiro de opción por Cristo que hacemos los montfortianos en la Animación Vocacional. Luego hay que vivir experiencias de encuentro con la Palabra a través de la lectio divina del Nuevo Testamento. Lo mejor será tomar algunos itinerarios de los evangelios, de los hechos o de las cartas paulinas. Además habrá que introducir al caminante en una experiencia de pequeña comunidad en la que pueda compartir su fe con otros caminantes. Aparecida es una guía valiosísima para conocer vivencialmente a Jesucristo y hacerse discípulo misionero.


14. El llamado “mes montfortiano” culmina con la celebración de la Consagración Total a Jesús por María[7] en una ceremonia muy comprometedora y al mismo tiempo sobria; bien preparada a nivel interno y externo. Se centra en la renovación de las promesas bautismales y en la entrega generosa y amorosa a Jesucristo confiándose en las manos de María. Dicha entrega debe manifestarse en un signo externo.



15. Después de la Consagración[8] no termina el itinerario, sino que se hace vital, cotidiano, continuo. Para ello Montfort recomienda renovar el ejercicio de las tres semanas cada año y repetir continuamente una pequeña fórmula que la recuerda. Con esto se busca reavivar el don del conocimiento sapiencial y acrecentarlo.



16. Este es el itinerario que propone Montfort rápidamente expuesto en sus elementos fundamentales. Nos toca a nosotros inspirarnos en él y hacerlo actual, realizable, posible para nosotros mismos y para la gente a la que somos enviados hoy. Creo se puede proponer de varias maneras:



* Como “mes montfortiano” de cuatro semanas seguidas, tal como se ha hecho ya varias veces en América Latina. Pero debemos darle más forma, más agilidad y sencillez para proponerlo a los laicos y a los monfortianos. ¿No será este un medio privilegiado para ofrecer desde nuestros centros de espiritualidad?
* Como retiro de opción por Cristo, con duración, destinatarios y contenidos adaptados a las circunstancias.
* Como contenido para nuestras misiones populares.
* Como itinerario de acompañamiento personal para la gente que se acerca a nosotros.
* Como experiencia prolongada de formación montfortiana. Tal como se viene aplicando en el Noviciado Latinoamericano.
* Otras maneras creativas…



Notas
[1] Véase, por ejemplo: VD 120: La plenitud de nuestra perfección consiste en asemejarnos, vivir unidos y consagrados a Jesucristo. VD 273: me consagro a Jesucristo para llevar mi cruz con El, en la fidelidad de cada día a la voluntad del Padre. VD 61: Primera verdad. El fin último de toda devoción debe ser Jesucristo, Salvador del mundo, verdadero Dios y verdadero hombre. Ver también el N. 63. ASE 225: …me consagro totalmente a Jesucristo, la Sabiduría encarnada, para llevar mi cruz en su seguimiento todos los días de mi vida y a fin de serle más fiel de lo que he sido hasta ahora. ORACIÓN DE LA CORONILLA: …hasta que por medio del Espíritu Santo, tu Esposo fidelísimo, y de ti, Esposa suya fidelísima, sea formado en mí Jesucristo, tu Hijo, para gloria del Padre celestial. CARTA N. 20: En la nueva familia a la que ahora pertenezco, estoy desposado con la Sabiduría y con la cruz. Ellas constituyen todos mis tesoros temporales y eternos, terrenos y celestes.
[2] “…El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios. Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre; y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz. Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre. Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jesús es Señor para gloria de Dios Padre”. (Fil 2:6-11)
[3] “Quienes deseen abrazar esta devoción particular ‑no erigida aún en cofradía, aunque sería mucho de desear que lo fuera‑ dedicarán ‑como he dicho en la primera parte de esta preparación al reinado de Jesucristo‑ doce días, por lo menos, a vaciarse del espíritu del mundo, contrario al de Jesucristo, y tres semanas en llenarse de Jesucristo por medio de la Santísima Virgen”. VD 227
[4] “Durante la primera semana dedicarán todas sus oraciones y actos de piedad a pedir el conocimiento de sí mismos y la contrición de sus pecados, haciéndolo todo por espíritu de humildad. Podrán meditar, si quieren, lo dicho antes sobre nuestras malas inclinaciones, y no considerarse durante los seis días de esta semana más que como caracoles, babosas, sapos, cerdos, serpientes, cabros; o meditar estos tres pensamientos de San Bernardo: “Piensa en lo que fuiste: un poco de barro; en lo que eres: un poco de estiércol; en lo que serás: pasto de gusano”. Rogarán a Nuestro Señor y al Espíritu Santo que los ilumine, diciendo: ¡Señor, que vea! (Lc 18,41); o: “¡Que yo te conozca!”; o también: ¡Ven, Espíritu Santo! Y dirán todos los días las letanías del Espíritu Santo y la oración señalada en la primera parte de esta obra. Recurrirán a la Santísima Virgen pidiéndole esta gracia, que debe ser el fundamento de las otras, y para ello dirán todos los días el himno Salve, Estrella del mar y las letanías de la Santísima Virgen”. VD 228
[5] “Durante la segunda semana se dedicarán en todas sus oraciones y obras del día a conocer a la Santísima Virgen, pidiendo este conocimiento al Espíritu Santo. Podrán leer y meditar lo que al respecto hemos dicho. Y rezarán con esta intención, como en la primera semana, las letanías del Espíritu Santo y el himno Salve, Estrella del mar y, además, el rosario o la tercera parte de él”. VD 229
[6] “Dedicarán la tercera semana a conocer a Jesucristo. Para ello podrán leer y meditar lo que arriba hemos dicho y rezar la oración de San Agustín que se lee hacia el comienzo de la segunda parte. Podrán repetir una y mil veces cada día con el mismo santo : “¡Que yo te conozca, Señor!”, o bien: “¡Señor, sepa yo quién eres tú!” Rezarán, como en las semanas anteriores, las letanías del Espíritu Santo y el himno Salve, Estrella del mar, y añadirán todos los días las letanías del santo Nombre de Jesús”. VD 230
[7] “Al concluir las tres semanas se confesarán y comulgarán con la intención de entregarse a Jesucristo, en calidad de esclavos de amor, por las manos de María. Y después de la comunión ‑que procurarán hacer según el método que expondré más tarde ‑ recitarán la fórmula de consagración, que también hallarán más adelante. Es conveniente que la escriban o hagan escribir, si no está impresa, y la firmen ese mismo día. Conviene también que paguen en ese día algún tributo a Jesucristo y a su santísima Madre, ya como penitencia por su infidelidad al compromiso bautismal, ya para patentizar su total dependencia de Jesús y de María. Este tributo, naturalmente, dependerá de la devoción y capacidad de cada uno, como ‑por ejemplo‑ un ayuno, una mortificación, una limosna o un cirio. Pues, aun cuando sólo dieran, en homenaje, un alfiler, con tal que lo den de todo corazón, sería bastante para Jesús, que sólo atiende a la buena voluntad”. VD 231-232
[8] “Al menos en cada aniversario, renovarán dicha consagración, observando las mismas prácticas durante tres semanas. Todos los meses y aun todos los días pueden renovar su entrega con estas pocas palabras: “Soy todo tuyo y cuanto tengo es tuyo, ¡oh mi amable Jesús!, por María, tu Madre santísima”. VD 233.

Itinerario de acompañamiento 2: Medios para Alcanzar la Sabiduría Eterna y Encarnada

EL ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL MONTFORTIANO
Por: P. Edmer Iván Salgado, smm

(Medios para adquirir y conservar la Sabiduría Eterna y Encarnada, propuestos por San Luis María de Montfort)

JESUCRISTO PRINCIPIO Y FIN (Punto de partida)

Hablar de espiritualidad Montfortiana es hablar del sendero descubierto, seguido y a la vez trazado por el P. de Montfort, centrado en Jesucristo, sabiduría Eterna y Encarnada, pues

“El es el fin último de toda devoción, salvador del mundo, verdadero Dios y verdadero hombre.
El alfa y la omega, el principio y el fin (Ap 1, 8; 21,6) de todas las cosas.
Sólo en Cristo habita realmente la plenitud total de la divinidad (Col 2, 9) y todas las demás plenitudes de gracia, virtud y perfección.
Sólo en Cristo hemos sido bendecidos (Ef. 1, 3).

El es el único maestro que debe enseñarnos
El único Señor de quien debemos depender,
La única cabeza a la que debemos estar unidos,
El único modelo al que debemos asemejarnos,
El único pastor que debe apacentarnos,
El único camino que debe conducirnos,
La única verdad que debemos creer,
La única vida que debe vivificarnos,
Y el único todo que en todo debe bastarnos.

Dios no nos ha dado otro fundamento de salvación, perfección y gloria que Jesucristo.
Todo edificio que no este construido sobre esta roca firme, se apoya en arena movediza,
Quien no esté unido a Cristo como el sarmiento a la vid, caerá, se secará, y lo echarán al fuego (ver Jn 15, 6).

POR JESUCRISTO, CON JESUCRISTO, EN JESUCRISTO LO PODEMOS TODO: TRIBUTAR AL PADRE EN LA UNIDAD DEL ESPIRITU SANTO TODO HONOR Y GLORIA; HACERNOS PERFECTOS Y SER OLOR DE VIDA ETERNA PARA NUESTRO PROJIMO”
[1] .

Con claridad e insistencia, y hasta de muchas maneras, el p. de Montfort pone en Jesucristo Sabiduría el fundamento de la vida cristiana, pues como lo dice la misma Palabra “el es la piedra angular”. Y entonces si él es el centro, toda la vida con sus opciones, deseos, acciones, sentimientos, dolores y sufrimientos, sueños y proyectos, debe estar atravesada por su fuerza redentora, y a vivir con él, en él, por él, y para él debe orientarse toda existencia cristiana. Desde esta perspectiva, podemos descubrir la importancia y adentrarnos, en lo que el p. de Montfort ha llamado, los medios para adquirir la Sabiduría, Jesucristo.


MEDIOS PARA ADQUIRIR Y CONSERVAR LA SABIDURÍA

En el Amor de la Sabiduría Eterna, el padre de Montfort después de haber presentado la Sabiduría Eterna y Encarnada antes, durante y después de la encarnación (ASE 1 - 14), describe y propone los cuatro medios para poseer y conservar la Divina Sabiduría (ASE 15-17): deseo ardiente, oración continua, mortificación universal y una verdadera y tierna devoción a la santísima Virgen, que vistos desde la dinámica del crecimiento espiritual montfortiano, se convierten en itinerario seguro y hasta obligado de quien quiere asumir el camino espiritual del p. de Montfort. A continuación presentamos cada uno de los medios desde tres orientaciones: lo que dice Montfort, lo que ello significa para nosotros y una propuesta metodológica para profundizarlos y asumirlos en el acompañamiento.

Deseo Ardiente:

“Pidan y se les dará, busquen y hallarán, llamen a la puerta y les abrirán. Porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llame a una puerta se le abrirá”.

1. El deseo en el p. de Montfort

El tema del deseo aparece recurrente al mirar la vida y los escritos del p. de Montfort, y ese deseo no es otro que el de Dios y su gloria. Como lo atestiguan sus biógrafos, se descubre que desde su más tierna infancia profesó un profundo amor a Dios, “su piedad de niño tiene rasgos de espontaneidad, desde su infancia le agrada hablar de Dios”. Es este deseo de Dios que va a movilizarlo en toda su obra espiritual y misionera: Su vida escondida y mortificada, para luchar contra su naturaleza, según su expresión, ‘deseosa de manifestarse’; su actitud orante y contemplativa, abierta al misterio divino; sus grandes empresas misioneras; sus fundaciones, etc. En torno a este tema del deseo desarrolla diferentes puntos que surgen muy importantes dentro la espiritualidad.

1.1. El deseo de Dios.
¨ “Esta eterna y regiamente amable belleza tiene deseo tan vivo de la amistad del ser humano, que para conquistarlo ha escrito expresamente un libro, manifestando en él sus excelencias y los deseos que tiene de los seres humanos… Libro que es como una carta de la amante a su amado para ganar su afecto. Los deseos de poseer el corazón de ser humano que manifiesta en él son tan apremiantes, la solicitud que revela para ganarse su amistad es tan delicada, sus llamadas y anhelos son tan amorosos, que - al oírla hablar – se diría que no es la reina del cielo y de la tierra y que para ser feliz necesita de los seres humanos (ver Prov 8, 15-31)”
[2];
¨ “En busca del ser humano recorre largos caminos o sube a la cima de las más altas montañas, ora llega a la puerta de las ciudades, ora penetra en las plazas públicas, o en medios de las multitudes y grita a voz en cuello: a ustedes hombres os llamo”
[3];
¨ “Finalmente para acercarse más a los seres humanos y testificarles su amor aún más sensiblemente, la Sabiduría eterna llegó hasta encarnarse, hacerse niño y pobre y morir por ellos en la cruz”
[4],
¨ “la sabiduría se encarnó con la única finalidad de atraer a su amor e imitación los corazones humanos: por ello se ha complacido en adornarse con todas las amabilidades y dulzuras humanas más atrayentes y delicadas, sin defecto ni fealdad alguna”
[5].

1.2. La necesidad del hombre:
¨ “La razón más poderosa que puede impulsarnos a amar a Jesús, la sabiduría encarnada, es, a mi juicio, la consideración de los dolores que quiso padecer para mostrarnos su amor”
[6];
¨ “razón más que suficiente para animarlos a pedirla al Señor (la Sabiduría) con toda la fe y ardor posibles la constituye cuanto nos revela el Espíritu Santo acerca de la grandeza y hermosura de la Sabiduría, de los deseos que tiene Dios de dárnosla y de la necesidad que tenemos de poseerla”
[7].
¨ “Cuando la Sabiduría entra en una persona, le trae toda clase de bienes y le comunica riquezas innumerables..: discernimiento y penetración, transmisión atrayente y eficaz de la Buena Noticia, gozo y consuelo, dones y virtudes del Espíritu Santo, grandes empresas, pesadas cruces”
[8].


2. El mundo infinito de los deseos
[9]

La Sabiduría provoca todos los deseos. En primer lugar el deseo de ser feliz y luego los de amistad, de ternura, de placer, de dicha, de inmortalidad, de riquezas, de honores, de poder, de conocimiento, de la virtud. Y estos deseos hacen también parte de lo más hondo del corazón humano: aceptación social, respeto, posición, agrupación, ayuda mutua, cambio, conocimiento, dependencia afectiva, dominio…de omnipotencia, de poseerlo todo, de satisfacerlo todo, etc. Es decir, es el ser humano, un cúmulo infinito y hasta indescifrable de deseos

Este deseo del hombre se encuentra inevitablemente con el deseo de Dios. El hombre puede desearlo todo, pero su deseo se estrella con el deseo que Dios tiene de él… en el crecimiento espiritual, no basta conocer los propios deseos, hay que conocer los de Dios. Hay que conocer lo que es grato a Dios, sus deseos, aquello que le agrada.

El p. de Montfort califica la sabiduría del mundo, como búsqueda constante y solapada de los propios caprichos e intereses. Esta sabiduría se opone a la verdadera, que no busca el provecho propio, no arraiga en el corazón de quienes viven cómodamente. El discernimiento entre la verdadera y la falsa sabiduría pasa por la distinción entre interés y gratuidad, entre satisfacción y gratuidad, y renuncia. El interés es la gratificación de las necesidades disonantes a través de la búsqueda del bien aparente. El seguimiento de la verdadera Sabiduría es la búsqueda del bien real, renunciando a la satisfacción de las necesidades disonantes, es esencialmente una superación de sí mismo. Se busca entonces una reordenación de los deseos.


3.La transformación del deseo


Todo discípulo necesariamente debe ponerse de cara a sus propios deseos y los deseos de Dios, tomar conciencia de todos aquellos deseos que lo habitan, discernirlos de frente a la opción, y reordenarlos, de tal manera que se pongan en sintonía con el deseo de Dios.


TALLER PARA REALIZAR


LOS DESEOS QUE ME HABITAN…
Se trata de cada día revisar la vida desde los deseos en las diferentes dimensiones de la propia vida.

(Deseo de ser feliz y de amistad, de ternura, de placer, de dicha, de inmortalidad, de riquezas, de honores, de poder, de conocimiento, de la virtud. Y estos deseos hacen también parte de lo más hondo del corazón humano: aceptación social, respeto, posición, agrupación, ayuda mutua, cambio, conocimiento, dependencia afectiva, dominio, huida del peligro y de la inferioridad excitabilidad, exhibicionismo, gratificación sexual, juego, orden, reacción, de omnipotencia, de poseerlo todo, de satisfacerlo todo, etc. Es decir, es el ser humano, un cúmulo infinito y hasta indescifrable de deseos)


¨ Al leer estos deseos tomo conciencia con qué fuerza se hacen presentes mí cada uno, trato de sentirlos…
¨ Reconozco y acepto mis deseos…
¨ Elijo aquellos que son más fuertes y determinantes…


EL DESEO DE DIOS
Tomar conciencia de aquello que Dios quiere de mí

¨ La escucha con humilde aceptación,
¨ Obrar en él y por él con perseverante fidelidad,
¨ Adquirir la luz y unción necesarias para inflamar a los demás en el amor a la Sabiduría y conducirlos a la vida eterna
[10].


REORDENANDO MIS DESEOS
De acuerdo al proyecto de vida priorizar los propios deseos.

¨Por Días o semanas meditar cada uno de los deseos, reordenados: Dios, La Sabiduría, María, la libertad, el amor… Y asumir la renuncia que el cultivo de ese deseo me implica…


Oración continua.

“Supongan que uno de ustedes, va a media noche donde un amigo para decirle: Amigo, préstame por favor, tres panes, porque me llegó un amigo de viaje y no tengo nada que ofrecerle. Pero el otro responde desde adentro: no me molestes: la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados; no puedo levantarme a dártelos. Yo les digo que, si el de afuera sigue golpeando, por fin se levantará a dárselos. Si no lo hace por ser amigo suyo, lo hará para que no lo siga molestando, y le dará todo lo que necesita”
[11].

Montfort y la oración
Al mirar la vida de Montfort, sorprende su talante contemplativo; da la sensación de encontrarlo siempre en oración, habitado por la gracia de Dios, aprovechando todo tipo de oportunidad para estar con El. En cierta ocasión, recién llegado a Poitiers escribe al p. Leschassiers, su director espiritual, “hice un corto retiro en una modesta habitación, donde me sentía encerrado en medio de una gran ciudad, en la cual no conocía a nadie según la carne. Se me ocurrió no obstante ir al hospital…Entré a orar en su iglesita. Pasé casi 4 horas allí esperando la cena para servirles. Y me parecieron demasiado cortas. A algunos pobres, en cambio le parecieron demasiado largas”
[12] . Lo que para Montfort es inacabable para los demás parece algo demasiado largo. Se sustrae del mundanal ruido para complacerse en Dios.

De estas largas horas, días y hasta semanas en oración del padre de Montfort son testigo aquellos lugares donde hoy se recuerda y se conserva la memoria de este santo que buscaba ininterrumpidamente la Sabiduría, que con la Biblia en su mochila, el rosario sobre su hábito, y la cruz y la imagen de María en mano, se escapaba del bullicio del mundo y del ambiente agitado de sus misiones para ir a lugares solitarios y apartados a estar a solas con Dios, transformando aquellos lugares en verdaderos tabernáculos donde habitar con EL. (Por ej. Merven, San Eloy, San Lázaro, Pot de Fer, etc.). Como conclusión de todas estas experiencias, y con la certeza del camino recorrido, va a escribir después, “la oración es el canal por el cual Dios Comunica ordinariamente sus gracias, y de modo especial la sabiduría”
[13], Jesucristo.

Si bien, Montfort propone la oración como un medio para alcanzar la sabiduría, la presenta como un virtud concedida por la misma Sabiduría, que comunica a la persona los dones del Espíritu Santo, es decir es don que proviene de Dios, “ Cuando la Sabiduría eterna se comunica a una persona, le comunica en grado sumo todos los dones del espíritu Santo y todas las grandes virtudes”
[14]. Podemos ver en esta indicación del padre de Montfort, la comprensión de la oración continua como gracia concedida por Dios.

La oración es el movimiento de la propia existencia hacia la conquista de la Sabiduría. El padre de Montfort pide una “fe viva y firme” libre de vacilaciones, y “pura”, es decir, que no se apoye en cosas externas o extraordinarias; Utilizando una “santa importunidad ante Dios”, es decir sin desmotivarse rápidamente, sino que “debes solicitarla día y noche, sin cansarte ni desanimarte”
[15].

Sobre la oración podremos encontrar mucho en su vida y en sus escritos, pues hablar de Montfort, es hablar de un hombre de Dios, de un hombre de oración. El, convencido entonces de la fuerza de la oración, pide a sus misioneros “En todo tiempo y todos los días hacen al menos media hora de oración mental por la Mañana… rezan los quince misterios del rosario y la coronilla para atraer la bendición divina… celebran cada día la santa misa”
[16]; “permanecen asiduamente en casa de su madre, es decir, aman el retiro, gustan de la vida interior, se aplican a la oración, a ejemplo y en compañía de su madre”[17].

A los miembros de la Compañía de María, repetidamente exhorta “siendo el ministerio de la predicación de la Palabra de Dios el más amplio, saludable y difícil de todos, los misioneros se aplican asiduamente al estudio y la oración a fin de alcanzar de Dios el don de Sabiduría”
[18], y; a las Hijas de la Sabiduría escribe “hacen cada semana, al menos una hora de adoración al santísimo. Cada mes dedican un día al retiro, y cada año, diez días a los ejercicios espirituales”, y aconseja, “hagan todas sus acciones en presencia de Dios y para Dios solo; esto es orar siempre”[19].

Finaliza Montfort, al proponer la oración continua como medio para adquirir la Sabiduría: “A la oración vocal hay que añadir la mental. Esta ilumina el entendimiento, inflama la voluntad y capacita el alma para oír la voz de la Sabiduría, saborear sus dulzuras y poseer sus tesoros. Personalmente no encuentro nada tan eficaz para atraer a nuestras almas el Reino de Dios, la Sabiduría eterna, como el unir la oración vocal con la mental, mediante la recitación del santo rosario y la meditación de los quince misterios encerrados en él”
[20].

En la oración, el p. de Montfort, encuentra el canal de encuentro, de comunicación, de gozo, de esperanza y de respuesta a su búsqueda apasionada. Y Dios que no se silencia ante quien se dispone y le busca sinceramente, responde depositando en él su Gracia.


Detenerse para el mundo y caminar para Dios…
Considero importante decir tres cosas que hacen relación a la oración.

Primera. La oración es un Don y a la vez una tarea, nos exige una constante disciplina pero a la vez una actitud muy confiada, bien lo dice Nouwen, “La paradoja de la oración es que nos exige un serio esfuerzo cuando a fin de cuentas es un don. No podemos planificar, organizar o manipular a Dios. Pero sin una disciplina cuidadosa, tampoco podemos recibirlo. Esta paradoja nos obliga a mirar más allá de los límites de nuestra existencia mortal”
[21]. Es entonces necesario estar atento al Dios que se va manifestando, y al propio ser que va intuyendo los propios caminos. “Sigue siempre tu propia regla, encontrada y trabajada por ti, para estar con tu Señor. Guárdala en tu mente, en tu corazón y no dejes a tus pensamientos que vagabundeen a su gusto. Todas las veces que lo hagan, hazles volver y guárdalos en casa, en el armario de tu corazón y deléitate en la conversación con el Señor”[22].

Segunda. La experiencia espiritual, de oración, debe tocar las fibras de la condición humana. No podemos seguir proponiendo una oración ritual, obligatoria, vacía, que no transforma; la oración ha de poner en contacto con el misterio divino e ir traduciéndose en una conversión profunda. Pues, “El misionero, dice Juan Pablo II, en la Redemptoris Missio, 91, si no es contemplativo, no puede anunciar a Cristo de modo creíble. El misionero es un testigo de la experiencia de Dios y debe poder decir como los Apóstoles: ‘lo que contemplamos… acerca de la Palabra de vida… os lo anunciamos’” (1Jn 1,1-3)”
[23]. En contravía del mundo, la oración no puede ser un perder el tiempo, sino una ganancia porque ganamos a Dios.

Tercera. La oración que asumimos y hacemos no puede sustraernos del mundo de la realidad, sino por el contrario acercarnos cada vez más a ella con el corazón de Dios, especialmente a la vida de los más pobres como lo hizo el mismo Jesús, pues su condición de Dios, lo acercó especialmente a los más sufrientes. “La opción por el pobre es parte capital de una espiritualidad que se niega a ser una especie de oasis, y menos todavía una escapatoria o un refugio en horas difíciles. Al mismo tiempo, se trata de un caminar con Jesús que, sin despegar de la realidad y sin alejarse de las trochas que recorren los pobres, ayude a mantener viva la confianza en el Señor y a conservar la serenidad cuando la tempestad arrecia”
[24].

TALLER

Itinerario Espiritual montfortiano

1. Hoja del acompañante

REVISAR MI ARCHIVO…

Se trata de revisar detenidamente la experiencia de oración.

¨ Mis oraciones: Aprendidas, de la liturgia, espontáneas, etc. Tomar conciencia de las oraciones de todos los días.
¨ Estilos de oración: alabanza, petición, acción de gracias, etc.
¨ La manera de orar: El tiempo, el lugar, las actitudes, las formas…
¨ Los sentimientos


FORMATEAR EL ARCHIVO…
Ser capaz de desprenderse de los propios esquemas ya asumidos, para dejarlos entre paréntesis…

¨Mi oración es encuentro con Dios…
¨Mi oración me transforma cada día…
¨Mi oración me saca de mí hacia la entrega…

REINSTALAR PROGRAMAS
Se trata de centrar la fe y la propia búsqueda. Jesucristo.

RE-CREAR CREAR PLANEAR



2. Hoja del acompañado

REVISAR MI ARCHIVO…

¿Cuáles son mis oraciones más comunes?
¿Los momentos de oración, son experiencias profundas de encuentro con Dios?
¿Me gusta más las oraciones aprendidas, los métodos, o la oración, espontánea, creativa, que brota del corazón? ¿cuál practico normalmente?
¿Cómo soy al orar? rutinario, monótono, creativo, contemplativo Y ¿cómo estoy? Ansioso, neutral, en conexión, libre, en aridez, solo, etc.
¿Mi actitud ante Dios cómo es? Reverencial, respetuosa, cercana, árida, tosca. Oro sentado, postrado, de rodillas. Esto ¿qué expresa?


FORMATEAR EL ARCHIVO…

¿Qué sentimientos estoy experimentando frente a mi oración o cuando estoy en oración?
¿He logrado el silencio? ¿Tengo el dominio de mi mente, o aún me domina con sus fantasías, ideas, imágenes, etc. ?
¿Qué me gusta de mi oración y que no me gusta?
¿Qué debo dejar o cambiar definitivamente en mi vida de oración?
¿Qué debo fortalecer y que implementar?


REINSTALAR PROGRAMA
(Proponerse un itinerario personal de oración:
que integre oración vocal y mental)

1. Objetivo:
2. Texto bíblico:
3. Método:
4. Tiempo:
5. Oración para pedir la Sabiduría.

ORACIÓN DE SALOMÓN PARA OBTENER LA SABIDURÍA

Dios de los padres, Señor de la misericordia,
que con tu palabra hiciste todas las cosas,
y en tu sabiduría formaste al hombre
para que dominase sobre tus criaturas,
y para que rigiese el mundo con santidad y justicia
y lo gobernase con rectitud de corazón;
dame la sabiduría asistente de tu trono
y no me excluyas del número de tus siervos,

porque siervo tuyo soy, hijo de tu sierva,
hombre débil y de pocos años,
demasiado pequeño para conocer el juicio y las leyes.
Pues aunque uno sea perfecto,
entre los hijos de los hombres,
sin la sabiduría, que procede de ti,
será estimado en nada.
Contigo está la sabiduría, conocedora de tus obras;
que te asistió cuando hacías el mundo;
y que sabe lo que es grato a tus ojos,
y lo que es recto según tus preceptos.
Mándala desde tus santos cielos
y desde tu trono de gloria envíala
para que me asista en mis trabajos
y venga yo a saber lo que te es grato.
Ella que todo lo sabe y lo comprende,
me guiará prudentemente en mis empresas
y me protegerá con su prestigio;
así aceptarás mis obras,
juzgaré a tu pueblo con justicia
y seré digno del trono de mi padre.
Pues ¿qué hombre conoce el designio de Dios?
¿Quién comprende lo que Dios quiere?
Los pensamientos de los mortales son mezquinos
y nuestros razonamientos son falibles,
porque el cuerpo mortal es lastre del alma
y la tienda terrestre abruma la mente pensativa.
Apenas adivinamos lo terrestre
y con trabajo encontramos lo que está a mano;
pues ¿quién rastreará las cosas del cielo?
¿Quién conocerá tu designio
si tú no le das la sabiduría
enviando tu santo espíritu desde el cielo?
Sólo así fueron rectos los caminos de los terrestres,
los humanos aprendieron lo que te agrada
y la sabiduría los salvó. Amén


Mortificación universal

“Luego llamó no solamente a sus discípulos, sino a toda la gente, y les dijo: ‘si alguno quiere seguirme que se niegue a sí mismo, tome su cruz y sígame. Pues quien quiera asegurar su vida la perderá; y quien sacrifique su vida por mí y por el Evangelio, se salvará”.

Montfort, una renuncia con sentido…

Para Montfort, Dios tiene su Sabiduría, y ésta es la única verdadera y digna de ser amada y buscada, pero también el mundo tiene la suya, y a esta debemos condenarla y detestarla como malvada y perversa
[25]. La mortificación emerge entonces como el camino para oponerse y luchar contra esta sabiduría del mundo.

Esta sabiduría mundana se puede entender como, “una perfecta armonía con las máximas y modas del mundo; una tendencia continua a la grandeza y a la estimación; en la búsqueda constante y solapada de los propios caprichos e intereses”
[26], por lo cual montfort va a hablar del triple aspecto de la sabiduría mundana: sabiduría terrena, como amor a los bienes de la tierra, sabiduría carnal como amor al placer, y diabólica en cuanto el amor y la estima a los honores.

Sin embargo, en la actualidad, para los seguidores de Jesús Sabiduría, el tema de la mortificación, propuesto y vivido por Montfort, pero también por el mismo Jesús y, los ascetas, los místicos, los santos, etc., como camino de desprendimiento y purificación de los propios bienes, deseos, emociones, parece naufragar en el mar del sinsentido. Pues si el mundo de hoy promueve la gratificación, el placer, el bienestar, el ser humano no quiere privarse de estos bienes aparentes, por el contrario busca obtenerlos.

En Montfort podemos descubrir un asceta radical. Desde su infancia y sus años de seminario deja entrever una fuerte tendencia a imponerse por él mismo renuncias y sacrificios, para aniquilar sus propias pasiones, sus deseos, sus necesidades, y agradar a Dios. Sin embargo en esta etapa, la obediencia a los superiores lo mantenía en la prudencia frente a sus tendencias ascéticas. Ordenado sacerdote, y habiendo emprendido su aventura misionera, asume una vida de pobreza, de renuncia, de mortificación y soledad, que es posible entender cuando lo vemos radicalmente abandonado a los cuidados de la providencia. En una carta a su tío Alan Robert, le dice, “pide a Dios que me dejen en paz como a los muertos en la tumba o al caracol en su concha. Pues, mientras se queda escondido en ella, parece algo. Pero en cuanto sale, es todo inmundicia y fealdad. Eso soy yo, y aún peor, pues echo a perder cualquier empresa en cuanto intervengo en ella”
[27].


Consciente Montfort que la Verdadera Sabiduría no corre a habitar en una persona movida solamente por sus pasiones, orientada por sus instintivos deseos de tener, poder o placer, se impone el camino de la mortificación como la mejor manera de renunciar al mundo y así mismo, para poseer la verdadera sabiduría. “No pienses que la Sabiduría -que es más pura que los rayos del sol- vaya a entrar en un alma y un cuerpo manchados por los placeres de los sentidos, Ni te imagines que conceda descanso y paz inefables a quienes aman la compañía y vanidades del mundo”
[28].


Itinerario a seguir…
Renunciar efectivamente al mundo…

Dice Jesús en su Evangelio: “nadie puede servir a Dios y al dinero”. Los bienes siendo necesarios, cuando ocupan el corazón, desplazan la centralidad de Dios en la persona. Renunciar a los bienes, y aquellos que son necesarios desligar de ellos el corazón.

¿En mi familia que importancia tiene el adquirir bienes y conservarlos?
¿Y en mí, qué importancia le doy a los bienes?
¿Es fuerte en mí el deseo de poseer? ¿Cómo ha sido la historia y la evolución de este deseo?
¿envidio a quienes poseen?
¿si tuviera mucho dinero, compraría muchas cosas para mí? ¿qué haría?
¿qué hago cuando poseo dinero, así sea poco?
¿qué me gusta comprar?
¿El tener cosas le da sentido a mi vida?
¿Cómo puedo empezar a desprenderme? ¿qué puedo hacer?

Romper con el mundo… y su sabiduría.

El mundo se encuentra inundado de corrientes y de propuestas contrarias al Evangelio, contrarias a la Sabiduría de Dios. La búsqueda de la Sabiduría exige, entrar en contraposición con este mundo de propuestas que alienen, corrompen y destruyen al ser humano, pues lo ponen en contravía de Dios. Se hace entonces necesario descubrir y tomar conciencia de este mundo que nos habita…

¿Sigo las modas del mundo actual?
¿Me preocupo por estar in o comprar lo último que salió al mercado, así no me sea necesario cambiar aquello que por ahora tengo?
¿Me siento muy atrapado por la oferta tecnológica del mundo actual?
¿Mis cosas son de marca, costosas? ¿frecuento lugares elegantes, caros?
¿mis amistades se mueven en un mundo de comodidad? ¿Quiénes son mis amigos?
¿Para granjearme amigos, prefiero no desenmascararlos y mantenerme a su lado?
¿Hago pequeños sacrificios? ¿soy capaz de negarme cosas?
¿Descubro el valor de las renuncias o más bien hago parte del mundo moderno busca suprimir cualquier renuncia o dolor?
¿tengo mi corazón muy lleno de cosas o personas, que no puedo dejar entrar y morar a Dios?
¿A qué necesito renunciar ya, para abrir más espacio en mi corazón a Dios?

Optar por Dios…

Las renuncias no tienen sentido, si no buscan acercarnos de una manera auténtica a Dios: entre más libres y desprendidos, más dispuestos para dejar a Dios habitar en el corazón. ¡llenos de tantas cosas como lograremos un pequeño espacio para Dios!. El horizonte entonces de cualquier sacrificio, y esto debe ser totalmente claro, debe ser el mismo Dios; si logramos comprender esto el camino lo haremos apresuradamente. La mortificación no es otra cosa que vaciarse, desprenderse de sí mismo para permitir que Dios realice su obra.


Verdadera y tierna devoción a María

“Aquí tienes el mejor medio y el secreto más maravilloso para adquirir y conservar la divina Sabiduría: Una tierna y verdadera devoción a la santísima vírgen”
[29]


1. Grandeza de María.
María es Madre de la Sabiduría. Jesús es fruto de sus entrañas, y quien desee a Jesús debe poseer “el árbol” que lo produce.
María es señora de la Sabiduría. En la encarnación el mismo Dios se ha sometido a María, su tierna madre.
María es el trono regio de la sabiduría eterna. En María se manifiesta la Sabiduría: “manifiesta sus grandezas, ostenta sus tesoros y encuentra sus delicias”… María es santuario donde encontramos la divinidad.
María es el imán sagrado. Atrae la Sabiduría donde quiera que se encuentre.
María es el medio más seguro, más fácil, corto y santo.

Si nosotros obtenemos el amor de María, pronto hallamos la sabiduría.


2. La verdadera devoción

“consiste en un gran aprecio de sus grandezas, en un reconocimiento sincero de sus beneficios, en un celo inmenso por su gloria, en una invocación continua de su ayuda, en una total dependencia de su autoridad, en una firme y tierna confianza en su bondad maternal”
[30].
La verdadera devoción es interior, tierna, constante, y santa.
“Consagrarte totalmente a ella – y a Jesucristo por medio de ella - en calidad de esclavo, haciéndole entrega total y perpetua del propio cuerpo, alma, bienes interiores y exteriores…”
[31].


3. Consagración total

En el mundo de hoy, por un lado con la fuerte tendencia a la secularización, y del otro, la superficialidad en la vivencia del compromiso cristiano, la consagración, sin duda, es un camino muy claro y profundo para llegar a ser mejores cristianos, pues de ella se puede decir que es la perfecta renovación de los compromisos bautismales.

“Si por María vino Jesucristo al mundo,
Por medio de ella debe reinar en el mundo”.

notas

[1] Montfort. Obras completas. En Verdadera Devoción. Nº 61
[2] Montfort. Op. cit. ASE. Nº 65
[3] Ibíd. Nº 66
[4] Ibíd. Nº 70
[5] Ibíd. Nº 117
[6] Ibíd. Nº 154
[7] Ibíd. Nº 186
[8] Ibíd. Cfr. Nos. 90-103
[9] Textos tomados de “ser hombre de deseos”. Olivie Maire
[10] Cfr. Montfort. Obras completas. ASE Nº 30
[11] Mt
[12] Montfort, obras completas, carta 6.
[13] Ibíd. TVD Nº 184
[14] Ibíd. Nº 99
[15] Cfr. Ibíd. Nos. 185-188
[16] Cfr. Ibíd. La Compañía de María. Nos. 28-30
[17] Ibid. TVD. N.196
[18] Ibid. La Compañía de María, N. 60.
[19] Ibid. Regla primitiva de l Sabiduría, N. 134, 2. 138, 4.
[20] Ibíd. ASE. Nº 193
[21] Henri Nouwen. Tres etapas de la vida espiritual: un proceso de Búsqueda. Pp. 122
[22] Shariton (ed). Tha Arto f prayers, London, Faber and Faber. 1996.
[23] Juan Pablo II. Redemptoris Missio, 91
[24] Cead. Gustavo Gutiérrez habla de la V conferencia.
[25] Montfort, obras completas. ASE pg 191, N. 74
[26] Ibíd. ASE N. 75
[27] Ibid. Carta N. 4
[28] Ibíd. ASE, N. 195
[29] Montfort. Obras completas. ASE 203
[30] Ibíd. ASE 215
[31] Ibíd. ASE 218

talleres

Medios para adquirir y conservar la Sabiduría

Deseo Ardiente

¿Qué deseos me habitan?

¿Qué desea Dios?


Oración Continua

¿Cómo es mi oración diaria?
¿Qué le aporta a mi vida la oración?

Mortificación universal

¿ En qué se manifiesta la sabiduría del mundo en mí ?
¿ Cómo se manifiesta la Sabiduría de Dios en mí ?

Verdadera y tierna devoción a la santísima virgen María

¿Cómo vivo mi experiencia de María en un día ?
¿ Qué aporta a mi vida la experiencia mariana ?
¿Soy conciente que como montfortiano el eje de mi vida es buscar la Sabiduría, Jesucristo, y vivir en él? ¿Cómo se manifiesta esto en el diario vivir?
¿Los medios han sido en mi experiencia, verdaderamente un itinerario que he utilizado para buscar la Sabiduría?

Curso para Formadores de América latina y el caribe - CUPAFAL
ITINERARIO para adquirir y conservar la Sabiduría, Jesucristo.
Edmer Iván Salgado G.

JESUCRISTO SABIDURIA.
“Dios no nos ha dado otro fundamento de salvación, perfección y gloria que Jesucristo. Todo edificio que no este construido sobre esta roca firme, se apoya en arena movediza. Quien no esté unido a Cristo como el sarmiento a la vid, caerá, se secará, y lo echarán al fuego” TVD 61. Por estos motivos, la vida cristiana, y por lo mismo, la vida montfortiana, es un itinerario de búsqueda de la Sabiduría, asumiendo las renuncias, exigencias y consecuencias que este itinerario plantea.

El p. de Montfort, que sabe de nuestra incapacidad para hacer camino solos, que sabe de nuestras inconstancias y, habiendo él mismo emprendido el camino hacia la sabiduría, nos propone entonces los medios para adquirir y conservar la Sabiduría Eterna y Encarnada.

A continuación encuentras los medios, una pequeña exhortación del padre Montfort sobre cada medio, y unas preguntas orientadoras. Al final te ofrecemos la oración para pedir la Sabiduría. Te invitamos a emprender esta apasionante itinerario hacia la felicidad que la sabiduría te ofrece y abandonado en la fe a la palabra del Señor: “pidan y se les dará, busquen y encontrarán, y llamen y se les abrirá” Mt 7, 7.

La propuesta es que hagas tu examen o relectura diaria en tu oración de la tarde, o antes de irte a la cama. La meta de este examen es desarrollar un corazón que a los largo del día viva en discernimiento y acierte en las opciones que hace, de modo que camine hacia el encuentro con la verdadera Sabiduría. Vas a hacerlo entonces, desde los medios que montfort propone para alcanzar y conservar la sabiduría.


Deseo Ardiente
“¿Qué esperan para abrir los ojos y los corazones a la divina Sabiduría, que es la más deseable de todas las realidades, que para ganarse el corazón de los seres humanos revela su propio origen, manifiesta su belleza, ostenta sus tesoros y atestigua de mil maneras sus anhelos de que la deseen y busquen?” ASE 181

¿Qué deseos se han hecho presentes en mi hoy?
¿Qué deseó Dios hoy de mi?


Oración Continua
“Cuanto mayor es un don de Dios, tanto más difícil es alcanzarlo. ¿cuántas plegarias y trabajos no implicará entonces el don de la Sabiduría, que es el mayor de todos los dones de Dios” ASE 184

¿ Cómo viví hoy la oración ?
¿Qué me reveló Dios en la oración?

Mortificación universal
“La sabiduría, ella misma, va de un lado a otro buscando a los que la merecen (Sab 6, 16). Busca, porque el número de estos es tan reducido, que encuentra a muy pocos bastante desapegados del mundo, suficientemente interiores y mortificados, y por lo tanto, dignos de ella: de su persona, de sus tesoros y de su amistad” ASE 195.

¿ En qué se manifiestó la sabiduría del mundo en mí hoy ?
¿ Cómo se manifiestó la Sabiduría de Dios en mí hoy ?


Verdadera y tierna devoción a la santísima virgen María
“La más perfecta y útil de todas las devociones a la santísima virgen es la de consagrarte totalmente a ella –y a Jesucristo por medio de ella - en calidad de esclavo, haciéndole entrega total y perpetua del propio cuerpo, alma, bienes interiores y exteriores…” ASE 219.
“Todo se resume en obrar siempre: por María, con María, en María y para María, a fin de obrar más perfectamente por Jesucristo, con Jesucristo, en Jesucristo y para Jesucristo” TVD 257.

¿Cómo experimenté hoy la presencia de María?
¿ Qué virtudes de María asumí hoy?

Oración para pedir la Sabiduría.
En el acompañamiento se va revisando la constancia, profundidad, crecimiento, etc.

sábado, 13 de septiembre de 2008

SAN LUIS MARIA GRIGNION DE MONTFORT

SAN LUIS MARÍA GRIGNIÓN DE MONTFORT

Nació el 31 de enero de 1673

En 1700 fue ordenado sacerdote
Dedicó toda su vida con pasión al servicio de los más pobres y marginados
Predicó más de 200 misiones
Recorrió a pie en su ministerio más de 25.000 Km

Muere el 28 de abril de 1716

SUS ESCRITOS

El Amor de la Sabiduría Eterna (ASE)

El Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen María (VD)

El Secreto de María (SM)

Carta Circular a los Amigos de la Cruz (CAC)

Súplica Ardiente (SA)

Diversas Cartas (C)

Diversos Cánticos (CT)

Fundador de

Misioneros Montfortianos / Compañía de María

Hijas de la Sabiduría

Hermanos de San Gabriel

PRIMER ITINERARIO: CAMINO DE MONTFORT HACIA LA SABIDURÍA






Por: P. José Luis Sandoval, smm



OBJETIVO

Ver el itinerario que lleva a Montfort a experimentar a Jesús como la Sabiduría de Dios y a darlo a conocer como tal

Descubrir en este itinerario de Montfort, primero luces que nos permitan ver cómo vamos experimentando nosotros a Dios. Segundo motivarnos a ver qué “imagen” de Dios necesito en este momento de mi vida para seguir creciendo.

Aquí no se trata de vivir lo que Montfort vivió sino de ver su camino, que me ayude a ver y descubrir mi camino hacia Jesús


CÓMO EXPERIMENTA MONTFORT A DIOS


Dios es uno y se nos revela. Sin embargo cada persona lo experimenta de una forma peculiar.
Montfort experimenta a Jesús, de modo preferencial, aunque no exclusivo, como la Sabiduría de Dios.

Que lo lleva a experimentar a Jesús de esa forma?


1. Su situación personal

Para esa experiencia sin duda alguna favoreció mucho su situación al momento de organizar y estructurar su vivencia espiritual en el libro “El Amor de la Sabiduría eterna”. Es posible que su experiencia orada fuera la motivación para escribir este mismo libro Acordémonos que allí en una pequeña celda debajo de una escalera, y en el más completo abandono, humanamente hablando, Montfort dedicó horas enteras a la contemplación. “El libro lo podemos ver como su respuesta a la crisis por la que estaba pasando”. Benedetta Papasogly The man who came up from the wind. Singapore 1987. Pg 171

Caracterización de su situación personal:

→ Era la de una búsqueda existencial: el de cómo vivir su sacerdocio.

→ Está recibiendo amor y rechazo: por un lado el amor de los más pobres hacia él, en el hospital de Poitiers y Salpetriere, y por el otro el rechazo de los que son considerados grandes en el medio en el que él se mueve.

→ Sufre el desengaño: Hasta las personas en quienes ha depositado su confíanza, lo rechazan: “Todos los amigos que tuve en otro tiempo en París me abandonaron” (C 15)

→ Vive en carne propia las contradicciones del mundo: en el hospital de Poitiers ha hecho mucho bien y en poco tiempo: Éste ha mejorado espiritual, moral, material y disciplinariamente y sin embargo no solamente no es valorado su trabajo, sino hasta mal interpretado. (C.11)

Meditando todo eso en el corazón, buscando sentido a lo que está viviendo, siente que esa es la lógica de Dios, que ésa es la Sabiduría de Dios. Así fue la experiencia de Jesús, sabiduría crucificada. No es posible que la cabeza esté coronada de espinas y los miembros de rosas.

Pero además ora y busca con esperanza: así como la cruz de Cristo terminó en la victoria él manifiesta su confianza ilimitada de que el Señor lo sacará victorioso en todos sus combates : ASE 51.


2. La influencia femenina en su vida

Otro factor que le hace experimentar a Jesús con el nombre femenino de Sabiduría es la influencia femenina en su vida : la de su madre, la de su nodriza, el apoyo de algunas mujeres como el de la señora de Montespan. Son las mujeres las que mejor responden al mensaje que él expresa.

3. Su experiencia pastoral.

En su experiencia pastoral descubre la locura de la Sabiduría: Con la intención de formar “la comunidad de la Sabiduría” invitó primero a jóvenes de clase media quienes rehusaron la invitación, entonces escogió a jóvenes limitadas físicamente y fue todo un éxito.

Así pues en medio de sus dudas en cuanto a cómo vivir su sacerdocio, en medio de sus problemas y desengaños, pero también de sus éxitos pastorales, meditando y contemplando todo esto ante el Señor con una confianza ilimitada en él, logró Montfort experimentar en el fondo de sí mismo, a Dios Sabiduría, “el tesoro escondido” por el que valía la pena sacrificarlo todo


Además se dió cuenta cómo esa presencia y fuerza de Dios Sabiduría estaba transformando su dolorosa situación en una experiencia dulce y fructuosa. “Nunca he logrado mayor número de conversiones que despues de los entredichos más crueles e injustos” C. 26

4. Mirada crítica sobre la realidad que lo rodea

Montfort detecta la necedad de su época:

- Un mundo muy machista, gobernado por reyes. Un mundo en guerra.
- Un mundo formal y de apariencias. Un ejemplo su padre quiere tener un título de
Nobleza
- Un mundo dualista. Lo sagrado y lo profano
- Un mundo injusto: escandaloso lujo de los ricos frente a la galopante pobreza del pueblo
- Un clero con poder y separado del pueblo común y corriente.
Montfort descubre no solamente que eso va contra los valores evangélicos sino que en el fondo es pura vanidad. Recordemos aquí sus meditaciones cuando trabajaba en una morgue.
.
Contrapuesta a ésta Montfort va encontrando y proponiendo la Sabiduría que viene de Dios

En esas circusntacias Montfort escribió “ para sí y para la Iglesia su libro de la sabiduría” Benedetta P.


PARA NOSOTROS:
1 ver si he tenido alguna o algunas experiencias sorprendentes de Dios y descubrir qué vivencias han facilitado dichas experiencias.
2 Cuál es nuestra imagen preferida de Dios?
Esa imagen mía de Dios a qué necesidades mías está respondiendo?
3 Según mi estado actual cuál imagen de Dios me ayuda a unir lo que hoy estoy viviendo
con lo que debo ser?


SEGUNDO ITINERARIO:

CÓMO MONTFORT LOGRA DESCUBRIR Y SER FIEL A SU VOCACIÓN

El Objetivo de este segundo itinerario: cómo hacer un discernimiento espiritual, y como ser coherentes con el discernimiento hecho.

La Sabiduría, imagen femenina, es el alma de la creación, es el espíritu, es lo interno, es la
intuición, la fantasía, que tiene sus manifestaciones externas.

Así con Dios Sabiduría Montfort une lo interno con lo externo; la mística con la misión; lo intuitivo con lo Pragmático; lo contemplativo con lo misionero: Asi podemos deducir Montfort un hombre sabio según la sabiduría de Dios.




¿Cómo logra Montfort hacer esa síntesis existencial, y a descubrir así su vocación?

Primero: Montfort pone mucho cuidado a lo que pasa en su interior, a las mociones del espíritu: desde sus años de estudiante lo ven como retraído, ensimismado.

Esa actitud le lleva a descubrir lo que hay en lo profundo de su corazón, lo que le atrae y seduce:

- Ya desde los inicios de su sacerdocio encuentra dentro de sí tres deseos fuertes: 1. llevar una vida oculta, contemplativa, ascética. 2 un deseo ardiente de dar a conocer el amor de Dios a través de una vida misionera entre los pobres, 3 Servir al Señor en los pobres, dedicándose a las obras de caridad. (C.6)

Segundo: Montfort hace conscientes estos deseos profundos, los formula y los comparte.

Tercero: confronta estos deseos con el Evangelio y se da cuenta que los tres están en la línea del mensaje de Cristo.

Cuarto: discierne si los tres vienen de Dios o solo son caprichos, o cuál de ellos viene de Dios. Siente que los tres son fuertes, ardientes y constantes. Entonces son señales infalibles que los tres vienen de Dios. C 16

Para saber a cuál de estas tres posible vocaciones el Señor lo llama: Montfort sigue varios pasos

1. se pone a disposición de Dios: quiere realizar la voluntad de Dios. C 5

2. Pide al Señor que le manifiesta esa voluntad .Por eso ora con intensidad y confianza: pues Dios no resiste la plegaria de quien así le pide (C.16)

3. Montfort se da cuenta que hay peligros: si hay signos claros de cuál es la voluntad de Dios, las dudas y desconfianzas hay que mirarlas como tentaciones del demonio.

4. También Montfort tiene su manera de saber cuando algo bueno en sí, no es para él la voluntad de Dios: si pides algo intensamente y pones todo el esfuerzo en realizarlo pero al final se constata que no se puede llevar a su cumplimiento, quiere decir que eso no es querido por Dios. C 33

5 Otro criterio para encontrar la voluntad de Dios: ver si lo que yo quiero responde a las necesidades de la iglesia y de la gente.

Con estos criterios y disposiciones: Montfort se escucha a sí mismo en lo más profundo de su ser, le pone cuidado a estos tres profundos deseos, y al final descubre que no es necesario negar ninguno sino responder a los tres. Escuchándose a sí mismo en una actitud orante descubrió la voluntad de Dios.

Cómo ir tras los ideales asumidos. Cómo ser coherentes. Cómo realizarse en su vocación

Montfort tomó la decisión de responder a estos tres deseos, ellos serían sus guías en su vida personal y apostólica.

Pero la decisión no es suficiente, es necesario ver los medios: tener programas y aprovechar las oportunidades que la misma vida le va presentando: Montfort supo encontrar espacio y tiempo a la realización de cada unos de estos deseos. Fue misionero, contemplativo, fundador de obras sociales en la linea de la educación y atención a los más necesitados. Las congregaciones fundadas tienen la inteción de responder a sus grandes deseos.

Principios que le ayudaron a ser fiel a estos propósitos:

Tener siempre presente los objetivos: para no desviarse de ellos:
Uno de sus objetivos por ejemplo es el de vivir bajo el auspicio de la Providencia de Dios. Este objetivo le hace renunciar a una canonjía, y también a salir entre otros motivos del equipo misionero del P. Leuduger, pues no está de acuerdo de tener padrinos que financien las misiones populares. Ve claramente que su puesto no está en la comunidad del P. Leveque……

Urgencia en el actuar Algo que hizo que Montfort desarrollará obra tan gigantesca en tan corto tiempo era la urgencia que el ponía a su actuar: Cuando se está seguro de cuál es la Voluntad de Dios hay que hacerlo ya: el Espíritu Santo no admite dilaciones: C 30.

Profundidad. La urgencia debe estar acompañada por la profundidad: Montfort no busca simplemente el Reino de Dios sino la perfecta realización del Reino, no propone la verdadera devoción a María, sino la perfecta devoción a María.

Ser al mismo tiempo realista y soñador Montfort logra esa integración viviendo en el presente, la tensión entre el pasado y el futuro: el pasado: vivir como apóstoles pobres y el futuro creando los cielos nuevos y la tierra nueva, por eso prepara los apóstoles de los últimos tiempos.

Vivir permanentemente la relación entre lo interno y lo externo: lo externo es expresión de lo interno, Lo interno crece cuando se exterioriza en sí mismo: todo lo que Montfort dice y hace está animado por lo que siente, por lo que lo hace vibrar. Enseña a vivir esa relación: la devoción a María es interna y externa.

De esa forma logra hacer que su apostolado no sea sino la dimensión apostólica de su espiritualidad

Poner por escrito sus sentimientos y experiencias. Montfort escribiendo descubre cómo integrar los grandes deseos de su corazón: escribiendo va aclarando su pensamiento, lo va estructurando y va viendo la relación profundo entre realidades aparentemente contradictorias.

III CUPAFAL - “EL ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL MONTFORTIANO”

DOCUMENTO CONCLUSIVO
5-17 de noviembre de 2007

Noviciado Latinoamericano, Paipa-Boyacá. Colombia

PRESENTACIÓN
De acuerdo con el itinerario seguido como formadores desde la implementación del Cupafal en 1993, nos encontramos en esta tercera ocasión para profundizar en nuestra propia labor y formación, centrándonos en el Acompañamiento espiritual específicamente montfortiano, con el deseo de unificar criterios que nos permitan encaminarnos hacia la formación internacional en nuestro contexto e iluminados por el texto de Lucas (5, 1-11) y la metodología que describe el VER (la orilla), el ILUMNAR O JUZGAR (el mar adentro) y, el ACTUAR (la tierra firme), que se verán en este documento conclusivo y que es una herramienta de consulta.

Formadores montfortianos de América Latina y el Caribe
Noviembre 17 de 2007



PARTICIPANTES


P. Donald La Salle P. Joseph Philor
Vicario General Delegado General para América Latina



P. Miguel Patiño,
Superior Provincial en Colombia

H. Edinson Herrera
J. Leonardo Bernal
P. Edmer Iván Salgado
P. Flower Mosquera
P. Jaime Oved Cabrejo
P. Ugo Pacagnela
P. José Luis Sandoval
P. Adolfo León Betancur
J. Carlos Díaz
H. Armando Novoa
P. Benigno Zorro
P. Aleginio Vaca
Jael Cañón
Amelby Rodríguez
Colombia





P. Jean Baptiste Henri
P. Jean Lucien Janvier
P. Webber Coppee
Haití

P. Jean Luigi Scudeletti
P. Franchesco Ferrari
P. Daniel Malásquez
P. José Angel Julcahuanca
Brasil – Perú

P. Pepe de Orbe
Ecuador

Mensaje Inaugural en la eucaristía Presidida por el P. Provincial de Colombia, Miguel Patiño, smm

1ra. Lectura: Rm 12, 29-12: Contexto: Dios no ha rechazado a su Pueblo Israel que será salvado

En cuanto al Evangelio son enemigos para bien de Uds., pero en cuanto a la elección, son amados en atención a sus padres.

Evangelio: Lc 14, 12-14: La recomendación de invitar a los que no pueden agradece cuando des un banquete, es la invitación a la gratuidad que debe acompañar a los constructores del Reino. No esperar recompensas humanas.

Estos textos iluminan mucho nuestra tarea en este CUPAFAL en el cual meditaremos en el Acompañamiento espiritual para ayudar a fabricar monfortianos.

Cuando Montfort sueña en una fundación, la sueña a imagen de la Comunidad Apostólica Itinerante y concreta su sueño escribiendo una Regla para los Sacerdotes Misioneros de la Compañía de María, que según su Súplica Ardiente deberían ser libres de toda atadura para dejar llevar por el soplo impetuoso e impredecible del Espíritu de Dios para renovar el mundo reformar a la Iglesia. Como San Pablo él quiere que cada monfortiano diga con su vida: “No me envió Dios a bautizar sin a evangelizar”. Y si una palabra resume toda la vocación y vida de nuestro Fundador es “Misionero Apostólico” como le nombró Clemente XI, siempre en comunión con la Iglesia y siempre poniendo en aprietos a la Iglesia.

Un autorizado teólogo José Comblin, al comentar lo que él llama justamente “El proyecto Aparecida” dice: Es “un proyecto ambicioso. Hace siglos que la pastoral de la Iglesia está concentrada en la conservación de la herencia del pasado. Todas las instituciones fueron adaptadas a esa realidad. El sistema fue instalado desde el siglo XII y desde entonces no ha cambiado sensiblemente… Va a ser necesario cambiar radicalmente la formación y preparar nuevas generaciones sacerdotales muy diferentes a la actual”.

Qué difícil encontrar misioneros, qué difícil un clero que evangelice. En primer lugar eso no produce plata; en segundo lugar se gasta mucho tiempo estudiando, orando, preparando, caminando hacia la gente, trasnochándose, atendiendo a la gente después de su trabajo del día, etc.; en tercer lugar eso exige mucho del que predica: ser él en primer término discípulo de Cristo. Se requiere mucha gratuidad para invitar comensales al banquete del Reino…

En su reciente Carta circular sobre “La Sabiduría, la Profundidad y la Vitalidad de dejarse acompañar”, el P. General, citando una constatación de un reciente Congreso del Centro Nacional de Vocaciones en Italia, dice que “no existe tanto una crisis de vocaciones (sin entrar en cuestión de número), sino más bien una crisis de los acompañantes de los jóvenes” Y luego añade, “Antes que nada, un verdadero acompañamiento vocacional requiere siempre de un maestro, de un guía que sepa estimular, sostener, iluminar a cada joven dispuesto a un sereno y profundo camino de “discernimiento” de la propia vocación”.

Ser consciente de la propia vocación, la sublime vocación cristiana y la especifica vocación misionera monfortiana, es uno de los objetivos de todo acompañamiento vocacional. Ser consciente, además, que los dones y la vocación de Dios son irrevocables”, es uno de los objetivos fundamentales de la formación permanente, para volver siempre al amor primero y a Aquel que me ha amado primero y responderse siendo no solamente sincero sino también verdadero. Encomendamos este encuentro a la Santísima Virgen y a la intercesión de san Luis María…





PRELIMINARES

Expectativas y esperanzas del curso

· El tema del acompañamiento desde la espiritualidad montfortiana se destaca como una herramienta importante para la formación latinoamericana.
· Unificar criterios en el acompañamiento montfortiano en diversos ámbitos de nuestra acción misionera
· Actuar de manera integrada en la formación latinoamericana, de manera que seamos apoyo unos de otros.


Temores

· Que se quede todo en teoría y en el papel
· Recibir mucha riqueza, pero no cambiar de mentalidad


Contextulización del cupafal, historia. Ver Archivo adjunto. Presentación en diapositivas por el P. José Luis.

Reacciones
Al final de la presentación, se destacó cómo en este proceso hay más interés por las vocaciones y la formación de los formadores en entidades como Nicaragua, Ecuador, Brasil.

En espiritualidad y misión también hemos dado pasos con los encuentros latinoamericanos y el Mes Montfortiano, la edición de las obras completas e inclusive con la posibilidad de una nueva fundación en colaboración con las diversas entidades.

A nivel económico se ha crecido en solidaridad.









Objetivo.

Desarrollar algunos elementos (criterios, métodos, estrategias, etc.) de acompañamiento espiritual desde nuestra espiritualidad montfortiana y desde nuestra realidad de formación (formadores y formandos) en América Latina.


Metodología

VER, JUZGAR - ILUMINAR, ACTUAR


Texto Guía

Lucas 5, 1-11: El llamado de los primeros discípulos.

Participantes
Formadores de América Latina y el Caribe,
otros montfortianos interesados en el tema y
dos miembros invitados de Foyer de Charité de Paipa.


I. DINÁMICA DEL VER (La orilla)

1. Punto de partida de la reflexión, Lucas 5, 1-3, donde Jesús está con la multitud y se comunica con Pedro, subiéndose a su barca (su vida). Esto sucede a la orilla, es decir, el límite entre la tierra firme y el mar.

a. La realidad de los formadores.

2. Constatamos la necesidad de: conocernos mejor, adquirir mejor formación para ser formadores y acompañantes espirituales, teniendo presente que nos hacemos formadores para la vida en los diversos ambientes en que trabajamos. También, la importancia de trabajar en equipo para encontrar apoyo y luces en este campo, de manera que nos configuremos como comunidades formativas en nuestras entidades.

El posiciograma de los Formadores

Herramienta evaluativa de las dimensiones de la vida religiosa montfortiana. El siguiente cuadro muestra la síntesis autoevaluativa de los formadores de América Latina y el Caribe:

3. Al analizar el posiciograma general, constatamos que valoramos tanto nuestra espiritualidad montfortiana que nos sentimos pequeños ante ella, como la necesidad de conocer cada día más nuestra riqueza espiritual.

4. Sentimos que nos falta una mayor y más profunda preparación para el acompañamiento.

5. Finalmente, destacamos la puntuación alta, de la dimensión comunitaria, eje de nuestra vida religiosa y lugar fundamental para el testimonio, el acompañamiento y la formación.

b. La realidad de los formandos

6. Nuestros formandos vienen de una cultura ligth, por lo que se ven tentados y movidos por la vida fácil, cómoda, sin mucho compromiso aunque quieran cambiar la realidad, poseen a su vez un deseo de libertad, pero sin estructuras ni normas, por lo que para ellos, asumir nuevos procesos de vida en la comunidad, es una experiencia que les presenta dificultades. Esta es una cultura del internet, de la tecnología por lo que manejan mucha información sin poseer un conocimiento y capacidad crítica buena, les preocupa la imagen, la moda; están rodeados de música y ruido, por lo cual, entran a las casas de formación pero quedan como con un pie afuera, dejando la posibilidad de salir, de volver atrás…

7. Tienen una tendencia al individualismo, a la autonomía, a querer arreglárselas por sí solos, con deseos de sobresalir y de identificarse con algo o con alguien; esto les hace incoherentes, desconfiados con los formadores, les genera dificultad para compartir su vida y profundizar en ella y les mengua la capacidad para acercarse a la gente, a los pobres. Son entonces, vulnerables, están confundidos, desorientados, con muchas preguntas e inquietudes mientras son sensiblemente consumistas, emotivos, y viven sólo el momento presente en una búsqueda de sentido pero más desde lo experiencial que desde lo racional. Están en definitiva en un constante cambio de su manera de pensar, de actuar, de ser en el mundo.

8. Vienen a veces de una experiencia espiritual marcadamente carismática, de avivamiento y por eso las estructuras no son bien aceptadas por ellos. Están rodeados de signos religiosos pero con ignorancia en su fe. Les gusta lo montfortiano y encuentran en lo mariano su encuentro con Dios, sin ir más allá. Sin embargo, manifiestan una búsqueda de Dios pues entran con facilidad en prácticas espiritualistas de este tiempo, tratando de hallar ahí seguridades.

9. Entran algunos como mutilados por sus realidades de desintegración familiar, con vacíos afectivos, externamente fuertes pero internamente inseguros, heridos y necesitados de ser escuchados y tenidos en cuenta, reconocidos; esta realidad les genera una cultura del resultado en la que la acogida de las gentes en la pastoral y el número de personas que asisten a la misión es importante y puede afectar su ánimo y desempeño, mientras les gusta ser acompañantes de chicas bonitas pero la opción por los pobres y el trabajo con los pequeños del Reino se ve mediada sólo por lo bonito, lo bello, lo estético. Igualmente, en lo afectivo, los roles y la definición sexual es a veces en ellos algo confuso que con dificultad asumen. Son creativos, alegres, llenos de vida, sinceros y afectuosos.

10. Las diferencias culturales y los valores asumidos en las distintas realidades de donde provienen, les dan una manera ingenua o también hábil para asumir el mundo y pensarlo. Por otra parte, existe un desarraigo cultural en ellos mismos, pues no dan razón de la mayor parte de las costumbres y de la herencia recibida. Al entrar a la formación se desarraigan y se instalan en un mundo que les hace olvidar el origen de donde provienen.

11. Desean ser montfortianos pero sin conocer ni pensar lo que eso realmente implica y significa. Para ellos es clave el ejemplo del formador, él es el punto de referencia de la fraternidad pero se cuestionan mucho cuando llegan a otras comunidades locales y ven otra realidad.

12. Dada esta realidad, reconocemos que acompañar y orientar a nuestros jóvenes es todo un reto que nos cuestiona profundamente ante los cambios y nuevas formas de vida religiosa que hoy se van suscitando. Por consiguiente, los formadores y acompañantes, podemos caer en la tentación de esperar demasiadas cosas de los formandos, olvidando que esta labor implica sembrar y esperar para ver los frutos, como también corremos el peligro de querer «hacerlos a nuestra imagen» o de motivarlos a elegir retirarse de la congregación. Con todo, encontramos que no es necesario, que seamos expertos en acompañamiento, más sí que generemos relaciones cristianas verdaderas. Esto es posible en la medida en que el formador y acompañante se conozca y se deje acompañar.


c. Los jóvenes y su cultura


Textos Guía


“Globalización, cultura y sociedad con sus reflejos en el mundo de la familia y de la juventud” de Jesús Andrés Vela, s.j. (Colombia).

13. Mundo globalizado. Hay crisis en todos los niveles de la sociedad, alimentada por el predominio de la tecnología, la mundialización del mercado, la información, la globalización de lo social. Todo es relativo. El joven es formado en el presente y vive el presente, no tiene en cuenta el pasado, como tampoco le es importante el futuro. Su preocupación es tener las cosas que le ofrece el mercado y el dinero para adquirirlas. Aquí el joven cuestiona el testimonio de la Iglesia porque no puede ser ciega a los cambios de la historia.

14. Familia y Juventud en Crisis. Los modelos familiares han cambiado y los jóvenes en ello se enfrentan a una confusión para definir sus roles relacionales y sexuales; por ello, necesitamos abrirnos a la experiencia personal del contexto familiar en que crece el joven, acompañarlos en su confusión que incluye su identidad, sus valores, su familia, su relación con la autoridad, sus capacidades para expresarse y acoger la diversidad y sus narrativas como valores que se han de promover sin titubeos desde el evangelio.

15. Aplicaciones a la Pastoral juvenil. Surgen diversas inquietudes sobre el cómo acompañar ante la globalización y el materialismo, por la desintegración y descomposición de las estructuras sociales y religiosas, de lo racional… cuando lo absoluto es relativizado, lo sensible predomina, mientras la búsqueda de seguridades y expresiones “ligth” son necesarias y el evangelio pareciera ser puesto al servicio o en función de las nuevas mentalidades y situaciones. Ante esto la radicalidad evangélica y el testimonio vital de la vivencia del evangelio se han de conservar expresándose en los lenguajes de hoy, empleando la expresión corporal, estética y lo afectivo para llevar a un discernimiento propio de lo evangélico.

16. Elementos postmodernos aplicados a la pastoral. Son elementos postmodernos de los jóvenes: el subjetivismo integral, el pensamiento débil, los microlenguajes, el protagonismo de la seducción, la rapidez de los procesos. Ante esto el padre Vela expresa: “La vocación misma tendrá que tener más el carácter de proceso de vida que de una opción final definitiva” lo cual nos implica estar dispuestos a estar repensando y reconsiderando los procesos formativos con los jóvenes sin pretender que sean definitivos y aplicables para toda época e invitar a los jóvenes a procesos de acompañamiento pastoral y espiritual, que les permita asumir su presente en conexión con lo pasado y su futuro.

17. Cuestionamientos de la postmodernidad a la fe cristiana. Estamos ante cambios diversos de culturas, sincretismos religiosos, segmentación de las iglesias, tendencia a la pérdida de fe en Dios, ante lo que la Iglesia en la esencia de su mensaje necesita adecuarse para encontrar al hombre atendiendo a su humanización y sus dolores. ¿Cómo articular entonces, los valores del evangelio en el acompañamiento al ser humano en un mundo lleno de propuestas contrarias a él y que lo descentralizan de si mismo?


“Liderazgo Juvenil, Ética y Valores”, de José Martín cárdenas Silva (Perú).


18. El autor presenta la realidad del Perú, que no es ajena a las realidades de la América Latina, con una diversidad de ingredientes que configuran una sociedad desigual, de corrupción, de pocas oportunidades sociales. Estamos llamados a adquirir una conciencia crítica ante la realidad desde valores del Evangelio ante una ética laica simplemente filantrópica, adquiriendo compromiso personal con la realidad para transformarla.

Documento Aparecida
Cap II, la vida de nuestros pueblos hoy (Ver Nº 442-446)


19. Los mayores constatamos que vivimos un cambio de época, no así los jóvenes que viven su propia época, caracterizada por la globalización, el individualismo, insolidaridad, exclusión, despersonalización, donde los jóvenes sufren calladamente sin ser concientes de que pueden llegar a ser los principales excluidos de la sociedad poniendo en riesgo su propia identidad.

20. Aparecida reconoce en estas realidades que los jóvenes son sensibles al llamado de Jesús con un deseo de querer encontrar sentido, pero les cuesta el sacrificio.

21. A ellos las instituciones sociales, religiosas, políticas, familiares no les dicen mucho, no hay una socialización de valores desde allí, sino a través de sus amigos y los medios de comunicación social, por ello están expuestos a ser objeto de nuevas propuestas sociales y religiosas que ofrecen falsos valores y falsa felicidad.

22. Estamos llamados a ayudarles a asumir responsablemente su vida desde un encuentro con Jesucristo Vivo, de manera que experimenten alegría de estar con él, de pertenecer a su Iglesia con sus valores y de comprometerse con su realidad.

d. El acompañamiento y la espiritualidad montfortiana. Nuestra experiencia de acompañados y acompañantes.

23. En la experiencia personal de acompañados y de acompañantes la libertad y la amistad generan un ambiente de confianza, que enriquece la vivencia de la espiritualidad montfortiana y la maduración de la fe. Acompañar entonces implica ser hombres de acogida, de oración.

24. La espiritualidad montfortiana posee una riqueza muy grande que permite en sus diversos matices orientar y permitir a las personas realizar procesos de vida espiritual con incidencia en su vida.






II. DINÁMICA DE ILUMINAR: Mar adentro (Lc 5, 4-10a)

a. El discernimiento espiritual. P. Fernando Londoño, s.j.

25. Hablar de discernimiento espiritual es “irrupción del Espíritu” en la vida de una persona, es un “sacudón” de las estructuras del ser humano y de la Iglesia por la fuerza del mismo Espíritu, es dejarnos guiar por Él hacia donde no sabemos realmente, es la invitación de Dios a ser dóciles a su acción, para caminar hacia la perfección del Padre en una actitud de apertura a Él mismo que se revela al hombre.

26. El discernimiento espiritual es necesario para aclarar el camino del ser humano cuando es confuso, cuando se encuentran trampas,… aquí es necesaria la búsqueda de la voluntad de Dios
[1] que dinamiza la vida espiritual: vivir todo en Cristo Jesús, de manera que la relación con la misma creación contiene una dimensión “crística”, pues la Voluntad del Padre se realiza en Cristo mismo, dinámicamente, como un río que busca el océano. En esto vale la pena tener presente que Dios manifiesta su deseo (gr. thelema) más no las maneras de que se realice, tarea que le compete al ser humano concretar, más a veces Dios manifiesta concretamente lo que la persona ha de hacer (gr. boulomai). Ahora bien, es desde la Palabra de Dios donde se discierne la Voluntad divina y desde la historia misma de la persona. Puesto que, a la luz de la Palabra divina se lee con claridad los signos de los tiempos, se descubre cómo el amor divino atrae a realizar una determinada figura de hombre, de Iglesia y de sociedad, y se va realizando la configuración con Cristo. El hombre entonces, está llamado a discernir los malos espíritus del buen espíritu (Gál. 5), pues sólo el Espíritu mueve y guía al ser humano a descubrir y expresar que “Jesús es el Señor”. Aquí, la fuerza profunda y clave para el discernimiento auténtico es el Amor, desde el cual somos juzgados.

27. Etimológicamente, discernir, proviene de expresiones griegas expresadas desde tiempos de Homero: krinw, diakrinw: juzgar, interpretar, que en latín se traduce como cernere y discernere: cernir, cribar, separar, conocer, reconocer y decidir, de donde discernir viene a ser: percibir claramente las diferencias de las cosas.

28. Bíblicamente en el AT se usan expresiones como Safat: que distingue la acción de los gobernantes y los profetas para hacer todo según la voluntad divina ver (Ex 18, 13-26 y Dn 9, 11-14); en el NT se emplea la expresión diakrinw por Jesús para expresar lo que se debe distinguir, también Pablo emplea la palabra dokimazw: poner a prueba algo y diakrinw: discernir.

Conocer la Voluntad de Dios





29. En San Ignacio se encuentran tres modos de conocer la voluntad de Dios:

29.1 El del místico y el profeta: distingue la situación concreta, con claridad, certeza y con tranquilidad en la opción siguiendo lo que ellos ven que hay que hacer aún cuando no tengan para ello una respuesta lógica y esto les genera rupturas dolorosas en lo afectivo, dificultades psicológicas. Realizan síntesis entre las normas generales y la concreción desde una lectura del Evangelio.
29.2 El de los existenciales: viven en la duda y la angustia, viviendo como en un péndulo donde a veces todo parece claro y otras veces oscuro. En la angustia se une el miedo a ser quijotesco, sin cambiar nada en su vida. Ante esto la duda e inseguridad serán su resultado, que los llevan a la ideologización de la fe, poniendo a Jesús en igualdad de condición con nosotros.
29.3 El de los lógicos: acentúan sus razones iluminadas por la fe, sin emociones ni conmociones, con tranquilidad ante las situaciones que enfrentan. Confrontan sus razones desde la fe para discernir que lo que descubren es voluntad divina.

30. El discernimiento, es para hombres y mujeres que son llamados a una vida de seguimiento más cercano del Señor Jesús. Es un lenguaje para hombres que se acercan a Dios, de oración, de vida espiritual profunda. Sólo desde allí se puede ayudar y acompañar a otros. Ahora bien, el discernimiento no resulta de una oración sola, de una reunión para decidir desde estadísticas o por voto de una mayoría para tomar una decisión. No es buscar verdades absolutas para acciones definitivas.

Reglas para discernir
31. San Ignacio de Loyola (s. XVI) desde su experiencia logró distinguir ciertas reglas para el discernimiento, las cuales hablan de mociones, impulsos afectivos que acontecen en nosotros, inclinaciones que conducen a hacer algo. El discernimiento debe llevarnos a saber de dónde proceden esas mociones (de Dios, del ángel malo, de nosotros mismos) y hacia dónde nos llevan. El santo en sus reglas habla primero de sentir la moción, luego de discernir la moción, su procedencia, su calidad y, en tercer lugar aceptar o rechazar esta moción. Pero advierte que cuando la persona va en búsqueda de la Voluntad divina alejándose del pecado, el diablo le muestra en su discernimiento diversidad de dificultades que tendrá si insiste en ello, con el fin de hacerlo desistir; mientras el buen ángel consuela, anima y fortalece. En consecuencia, la sensibilidad humana es el lugar donde más se percibe la consolación y la desolación.
[2]

32. El lenguaje de Dios se distingue por los fenómenos experimentados por el ser humano en su corazón que mueve a la alegría interior, a las lágrimas con paz, a la esperanza, al amor. La consolación puede ser con causa o sin causa precedente. La que es sin causa precedente sólo Dios la concede. La consolación con causa precedente la puede dar tanto Dios como el mal espíritu. La consolación es entonces, cuando una moción mueve al alma a vivir experiencias y sensaciones que llevan y atraen hacia Dios y sus gracias.

33. La desolación espiritual es todo lo contrario a la consolación, genera oscuridad, turbación, moción a las cosas bajas y perversas, inquietud y tentaciones, etc. Consecuentemente, los pensamientos que surgen de la consolación son contrarios a los de la desolación, y los consejos del buen espíritu permiten acertar, mientras los consejos que da el mal espíritu en tiempo de desolación llevan a jamás acertar en nuestras opciones y decisiones vitales. En esto, San Ignacio recomienda nunca hacer mudanza en tiempo de desolación, sino conservarse fiel en sus labores, opciones y acciones que se realizan desde el tiempo de consolación, hasta estar sereno y con el control de sí mismo y saber lo que realmente se ha de hacer; es mejor y ayuda más, acudir a la oración, la meditación, el discernimiento cuidadoso y hasta convenientemente hacer penitencia (ponerse en contra de la desolación), pues con el auxilio divino se recibe gracia suficiente para caminar adelante y se alcanza luego, con paciencia, la consolación, la gracia de Dios basta.

34. Tres causas principales de la desolación:

34.1 por ser tibios, perezosos o negligentes en nuestro crecimiento espiritual, y así por nuestras faltas la consolación se aleja de nosotros;
34.2 para probarnos, para ver cuánto valemos y cuánto nos esforzamos en el servicio y la alabanza, sin tantas consolaciones y crecidas gracias;
34.3 para que interiormente sintamos que no es de nosotros tener gran devoción, amor intenso, lágrimas ni alguna otra consolación, sino todo es don y gracia de Dios nuestro Señor; y para que no nos instalemos en esas cosas alzando nuestro entendimiento en alguna soberbia o vanagloria, atribuyéndonos tal consolación.

35. San Ignacio advierte también tres características del diablo para su obrar:

35.1 El enemigo se parece a una mujer en tener poca fuerza y, sin embargo, parecer fuerte. Es propio del enemigo debilitarse, desanimarse y retirar sus tentaciones cuando se resisten y enfrentan sus ataques. Ante esto: enfrentar la tentación;
35.2 se parece a un vano enamorado en querer ser secreto y no descubierto. De igual manera, cuando el enemigo de la humana naturaleza trae astucias y sugerencias al alma justa, quiere y desea que sean recibidas y tenidas en secreto. Si se descubren al buen confesor o a otra persona espiritual que conozca sus engaños y malicias, le molesta mucho, porque sabe que al haber sido descubierto ya no podrá lograr su objetivo; ante esto: contar la moción;
35.3 actúa como un asaltante para vencer y robar lo que desea. El enemigo de la humana naturaleza, rondando, examina todas nuestras virtudes —teologales, cardinales y morales—, y por donde nos halla más débiles y necesitados nos ataca y trata de tomarnos. Es un estratega, ante esto: conocer y aceptar las debilidades.

36. En la segunda semana de los ejercicios espirituales, san Ignacio propone unas reglas para una mayor discreción de espíritus. Propone cómo es propio de Dios y de sus ángeles, en sus mociones, dar verdadera alegría y gozo espiritual, quitando toda tristeza y turbación que el enemigo induce; del cual es propio militar contra la tal alegría y consolación espiritual, trayendo razones aparentes, sutilezas y asiduas falacias. Aquí llega, lo ya mencionado sobre la acción de Dios que da una consolación al alma sin causa precedente, Entonces, es de advertir el discurso de los pensamientos: si el principio, medio y fin es todo bueno, inclinado a todo bien, es señal del buen ángel, más si el discurso que trae, acaba en alguna cosa mala, o distractiva, o menos buena de lo que se proponía ser, la enflaquece o inquieta o conturba y quita la paz del alma, su tranquilidad es señal del mal espíritu. Es necesario pues, distinguir dónde se torció la intención; entre tanto, cuando la moción es dada sin causa precedente, a la persona le compete mucha vigilancia y atención para distinguir esta de la otra siguiente, de manera que se pueda reconocer si viene de Dios, o resulta un engaño del maligno aprovechando el “calor” del alma.


Contribución de la psicología al discernimiento

37. Karl Ranher habla de que la vida es un mundo de decisiones continuas. Ahora bien, la psicología desde Freud concibe al ser humano pasivo, incapaz de tomar decisiones; aquí los formadores son llamados a evitar el paternalismo. La psicología humanista lo considera como fundamentalmente bueno, confiable, lo deja realizar lo que quiere; los formadores deben entonces, dar instrumentos para que la persona adentre en sí misma y asuma su vida, sus opciones. La psicología conductista (behaviorismo) dice que el ser humano es resultado de los patrones que genera el medio que lo rodea, donde la libertad no cabe, ante esto el formador es el hermano mayor que acompaña y ayuda a descubrir los valores propios de la persona.

38. Bernard Lonergan, habla del discernimiento comunitario como un movimiento cíclico del conocimiento en el que, como el espiral, se vuelve a lo mismo mientras se adquiere mayor conocimiento. El discernimiento contiene las cuatro fases del conocimiento: recoge los datos de la experiencia, la interpretación de los datos provisoria; la reflexión crítica que examina lo anterior y emite un juicio de valor o juicio creyente (lo bueno, o desenmascaramiento de lo malo con apariencia de bueno) y finalmente, la decisión y acción que implica una opción concreta, que no va de acuerdo con el juicio de valor emitido, de manera que se obra según se descubre la voluntad de Dios. Aquí nace una decisión madre que orienta otras opciones menores o pequeñas en su misma dinámica, la del amor divino. El discernimiento aquí no es para tomar una decisión definitiva. Se tiene presente que el discernimiento es un arte provisorio del peregrino.

39. De otro lado, el discernimiento ayuda a conocer a las personas. Véanse algunas tipologías antropológicas:

39.1 Los que ven y no sienten, son ciegos y sordos ante la realidad y las expectativas de la gente.
39.2 Los que se confían a sus instintos, por lo que les mueve espontáneamente, en cada momento de su existencia.
39.3 Los que piensan y no hacen: quienes piensan mucho y demasiado las cosas más no llegan a ninguna decisión.
39.4 Los hacen y no piensan. Como la anterior tienen un bloqueo entre el juicio y la acción, son activistas, tanto que jamás aprenden de la experiencia, y corren el riesgo de cometer los mismos errores, no tienen tiempo para la reflexión y el discernimiento.


El papel del acompañador o acompañante

40. En el discernimiento es necesaria la presencia de una persona que se acerque a la realidad de otra. Su papel es el de mediadora entre Dios y la persona, se hace compañero de camino de fe, hermano mayor en cuanto ha recorrido más el camino de fe, pero no es jamás el protagonista del acompañamiento, ni el interlocutor principal, pues lo es Dios, por lo cual no puede invadir ni el espacio de Dios que se revela, ni el espacio del joven acompañado que busca. El acompañante esta llamado entonces, a superar la situación en que se pueda sentir muy competente para dar indicaciones definitorias, y debe evitar el pretender ser la luz plena en cada situación y que el joven pretenda estar ante un acompañamiento perfecto buscando que el acompañante decida por él. Así, el acompañante debe encaminar a la persona a asumir su libertad responsablemente, reconociendo los límites y las equivocaciones, así como debe aprender a retirarse progresivamente de la vida del otro: “es necesario que Él crezca y yo disminuya”, tarea que no es tan sencilla.

41. El acompañante espiritual, para realizar su trabajo debe tener una experiencia de Dios, de su Espíritu, para poder orientar por el camino de la fe. Unido a esto, el acompañante se caracteriza por: su capacidad para discernir sus propias situaciones vitales (vgr. Pablo en Rom. Cap. 7), vive una dialéctica interior, se conoce y sabe de sus aspectos neurálgicos; será capaz de leer los conflictos del otro y su inmadurez, hasta percibir las motivaciones más profundas, sus tensiones, su mundo interior; debe enseñar al otro a discernir sobre si mismo, a rastrear el paso de Dios por él, a entrar cada vez más en su propio interior y a aceptarse a sí mismo; ayuda a resolver las dificultades

42. Es propio del acompañante también, estimular a la persona a dejarse guiar por el Espíritu de Dios, acompañar en el camino sabiendo confrontar y cuestionar a la persona ante sus situaciones para que profundice en ellas, implica una escucha atenta de su interior, debe él verificar los hechos, sus consecuencias, sus motivaciones, sus deseos reales, sus criterios para darse cuenta si van ordenados por el Evangelio o no, iluminando este camino para que la persona misma descubra la autenticidad o inautenticidad de sus opciones y criterios de decisión.

43. El criterio central del acompañamiento es el diálogo con el Señor, en el que ayuda mucho convivir con los jóvenes para conocer su mundo, sus inclinaciones, así como tener una periodicidad, reconociendo que es un servicio muy fatigante. De esta manera, es fundamental poner atención y formar a la atención, en lo cual es necesario evitar la contratransferencia que consiste en que el acompañante al oír a su acompañado rememora su vida y se mueve a contar su vida o se propone como la solución a las situaciones del otro. Se trata de “escuchar hasta morir”, es decir que se oye como en una sinfonía de manera que se distinguen los temas y los subtemas del espíritu que abunda en la persona, su visión, sus perspectivas y significación. De otro lado, es de gran importancia la confianza que genera el acompañante, esto exige además el secreto que debe guardar el acompañante. Es necesario poner atención al mapa de la persona teniendo presente el inmenso potencial de valores que posee, a su historia, tradiciones, cultura, signos del tiempo, su realidad como lugar en que está Dios y formarle para que se libere de muchas cosas como el gusto, la gratificación, ayudarle en su bajada al infierno como la llama Cencini
[3], allí donde él toca fondo dejándole así resistiéndose a la tentación de tirar inmediatamente un salvavidas pues ésta es también una provocación para encontrarse a sí mismo, para descubrir a Dios presente en su experiencia[4].



El discernimiento en común

44. Este es un valor presente en la comunidad de la Iglesia desde sus inicios, por acción del Espíritu Santo en ella (ver Hch. 1, 15-26; 10, 15; 13, 2-4; 15, 1-35). En este último texto del Concilio de Jerusalén se siguen los siguientes pasos: ubicación del problema, todos escuchan en silencio y gran respeto a cada uno de los que hablan, sin interrupciones, luego hay una iluminación bíblica por parte Santiago, luego hay unanimidad en la decisión de cosas que son vinculantes para ellos: “hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros…”, en ello experimentan una paz y alegría (constatación de la decisión).

45. Somos invitados por el Señor a conformar una comunidad que discierne, en lo cual cada uno de sus miembros debe comprometerse. Por ello, en la experiencia de San Ignacio de Loyola y sus compañeros nace la Compañía de Jesús. Lo que vivieron es de gran ayuda para muchas comunidades, es la llamada deliberación de los primeros padres: están unidos en un deseo fundamental: la búsqueda de la voluntad de Dios, más no en los medios para ello. Entonces, se reúnen de diversas naciones y pareceres, el método a seguir, inicia con un clima de reflexión y oración (durante el día, cada uno por su cuenta) y luego en las noches se reúnen, donde cada uno habla acerca de lo sentido delante del Señor, mientras los demás escuchan en silencio las razones en contra de lo que se delibera. Al otro día expresan razones a favor de lo deliberado y, finalmente toman una decisión frente a lo escuchado.

46. Condiciones personales para el discernimiento comunitario. Actitud de pobreza y libertad interior, voluntad de comunicar y obrar en la fe, es decir que, Cristo es el criterio de nuestras opciones, pues el Espíritu de Jesús dinamiza y descentra de la historia; clima de oración antes, durante y después del discernimiento; una experiencia personal del discernimiento de espíritus y, saber distinguir entre los sentimientos y el plano de la fe.

47. Condiciones para el discernimiento comunitario. Que haya una comunidad verdaderamente evangélica, teológica, unida en Dios, compuesta por sujetos aptos, que no se dejan llevar por ningún influjo más que por la búsqueda de la Voluntad de Dios; una comunidad que tenga a Cristo en el centro de ella; que todos tengan experiencia de paz, de consolación y desolación.

48. Etapas:

48.1 Reunir toda la evidencia: la explicitación de alternativas y el intercambio de los puntos de vista y hasta de un experto en el asunto sin que incline al grupo a determinada decisión, con tiempo suficiente para adquirir mayor claridad;
48.2 cada uno aporta su opinión personal sobre el tema, desde lo que piensa frente al Señor, en sus divergencias, sin presiones que generen inquietudes que sugieran dominio de otros, mientras los demás escuchan en silencio, para preguntarse qué le dice el Señor ahora. Todos deben intervenir, pero en especial, los más dóciles a la acción del Espíritu Santo, resaltando aquí que los títulos o el puesto que ocupa alguien no son garantía de ello.
48.3 Luego cada quien ora en su corazón lo que ha oído en la reflexión y la meditación;
48.4 nuevamente se congregan y cada uno expresa lo descubierto objetivamente, sin expresarse con frases cortas o estereotipadas, sin retórica alguna. Al terminar esta puesta en común, alguno lee el listado de las razones a favor o en contra, pidiendo alguna aclaración que se vea necesaria,
48.5 Acto seguido se realiza una votación, en la que surgirá una mayoría de parecer, que ayuda a orientar el discernimiento y a ponerse de acuerdo con criterio vinculante con todos los miembros de la comunidad.
48.6 Es necesaria la confirmación de esto por la autoridad competente.


La oración y el discernimiento espiritual

49. Es muy útil para el cultivo de la vida espiritual apta al discernimiento la vida de oración, pues de la manera en que se tiene un organismo físico, se tiene un organismo espiritual que se ha de alimentar y al que se debe prestar atención.

50. La oración, se centra en la Palabra de Dios, que conduce a distinguir los caminos de Dios, a los cuales se debe atender. Es la pedagogía de la libertad interior, donde la libertad significa que no haya en mi nada que obstaculice la obra de Dios para entregarme a Él.

51. El examen de conciencia. Es un momento de oración y contacto con la gente, y es más una verificación del por dónde Dios me conduce día a día. En este ejercicio es clave aceptarse a sí mismo, con toda limitación, sin lamentarse por nada de lo que se es, sin suprimir la propia naturaleza. Por otra parte el examen de conciencia permite el vaciamiento de sí, del propio ídolo, saca de sí para disponerse a la acción divina. Esta oración puede culminar considerando todo exclusivamente con relación a Dios, ofreciendo a Dios el mal y el bien realizado porque ha sido manifestación de la bondad, de su gracia y misericordia. Al considerar esto, vale la pena preguntarse finalmente: ¿qué quiere Dios de mí? ¿qué hay detrás del desarreglo personal? Es este un ejercicio de discernimiento de espíritus, en cuanto es un medio para corregir y convertirse continuamente en el espíritu por la confrontación con la Palabra. Aquí se va superando la dicotomía entre acción y oración, dando una verdadera proyección apostólica a la vida espiritual.
[5]


b. El acompañamiento: la clave de la Formación. P. Donald La Salle, smm

El contexto de la Espiritualidad montfortiana

52. En la espiritualidad montfortiana se distinguen dos peregrinaciones: la primera es inesperada, de Dios hacia la humanidad en su encarnación
[6] y, la segunda, de nosotros hacia Dios[7]. En el centro de estas dos peregrinaciones está presente María; Ella nos es necesaria para encaminarnos a Dios eficazmente (SM 16-18). Esta peregrinación se realiza entonces en el molde de María, por nuestra devoción a ella que nos va haciendo Liberos en cuanto cada uno se entrega todo a ella (“soy Todo Tuyo, Oh María”). Desde aquí, el acompañamiento ayuda a los jóvenes a formarse con un enfoque internacional.

El acompañamiento montfortiano

53. Es una relación continua en un ambiente de confianza en que un guía espiritual acompaña a una persona en su camino de fe y crecimiento en la vida y misión de consagrado montfortiano. Supone encuentros regulares con un diálogo abierto y honesto: “caminar juntos”. Tiene por objetivos: mirar juntos la presencia de Dios en la vida del joven, el discernimiento progresivo de su vocación, las áreas en las cuales ha crecido y en las que es llamado a seguir creciendo; recordando que no es sólo para el tiempo de la formación, sino para toda la vida
[8]

54. El acompañamiento inicial, desde la etapa de la Animación vocacional debe tener presente los deseos profundos de la persona, su historia, necesidades, su crecimiento, motivaciones reales y problemáticas. Durante la animación vocacional el acompañante tiene la tarea de enseñar al joven a abrirse al proceso, a la reflexión sobre si mismo, sobre su vida, si no está acostumbrado a hacerlo, así como presentarle la misión y carisma propios montfortianos.

55. Durante el postulantado, por la diversidad de actividades formativas y de casa, se corre el peligro de privilegiar a veces el estudio, mientras lo demás, la vida de comunidad, el trabajo, el apostolado, la vida espiritual, etc., quedan reducidos a su mínima expresión. Lo más importante en este tiempo es la preparación hacia el noviciado y el camino para ser montfortiano. A nivel humano se debe acompañar los conflictos interiores y su relación con la familia
[9].

56. Durante el noviciado el acompañamiento es más intenso y busca profundizar en el camino espiritual de la persona y su llamamiento a ser montfortiano.

57. Durante las últimas etapas de la formación inicial se vive una mayor madurez de la persona y esto favorece la integración de la vida con los estudios, experiencias apostólicas y comunitarias. Allí, el acompañamiento es llamado a ser más fraterno, realista, esperanzador y orientado hacia el futuro. En consecuencia, no puede ser una terapia psicológica, como tampoco una confesión.

58. Exigencias del acompañamiento. Sugiere que el acompañante sea positivo y no pesimista, honesto y respetuoso de la persona del joven. Exige en el acompañado transparencia, honestidad, voluntad de crecimiento y una vida activa de oración.

Espiritualidad y acompañamiento

59. Más que “religión de libro”, el cristianismo es una religión de una persona: Jesucristo; por tanto, quien hace camino de formación montfortiana necesita de una relación personal con Dios y vivir una espiritualidad relacional. Por otra parte, la espiritualidad incluye algunas expresiones de esa relación con Dios: ritos, prácticas, relatos, etc., desde los que se puede leer con el joven cómo obra Dios en su vida.

60. El acompañante. Debe ser consciente que su trabajo y acción se da en un contexto intercultural, dado que él y su acompañado provienen de realidades distintas. Por otra parte, el acompañante necesita en su labor tener una actitud de ingenuidad suficiente para que el acompañado pueda expresarse con mayor apertura y facilite la claridad de su situación. Además, éste debe orar mucho por sus acompañados, pues el protagonista del acompañamiento, el verdadero acompañante es el Espíritu santo.


Necesidad de supervisión

61. Quien acompaña necesita ser acompañado. Por consiguiente, será muy útil para el acompañante que pueda reconocer sus tendencias que favorecen o no su servicio. Necesita tener un lugar para separar sus asuntos personales de los asuntos del acompañado, de manera que evite proyectar su situación sobre el joven. Es útil la supervisión de compañeros (encuentros con otros formadores para hablar de algunas experiencias de acompañamiento). Es necesario el trabajo en equipo de formadores montfortianos que ayuden en el proceso de acompañamiento que le den una institucionalidad benéfica al formador y una mayor y más acertada perspectiva de sus acompañados.


Hacia un acompañamiento propio montfortiano
[10]

62. La experiencia de acompañado y acompañante en el P. de Montfort, es especialmente vista en sus cartas, en el amor de la Sabiduría Eterna y en el Tratado de la Verdadera devoción, en las cuales se destacan algunas características como: a) la relación de confianza, la comunión entre el guía y la persona guiada; b) la consideración objetiva de las experiencias de la vida real; c) la atención particular a las realidades subjetivas de los deseos y sentimientos; d) el camino hacia la libertad interior y, e) el acompañamiento centrado en el crecimiento de la persona hacia su autonomía.

63. El acompañamiento en esta perspectiva, es un movimiento dinámico. De la falsa sabiduría hacia la Verdadera Sabiduría, de las falsas devociones hacia la Verdadera Devoción.

El arte del acompañamiento

64. Esta labor del acompañamiento suele ser un verdadero arte que necesita ser bien desarrollado. Como montfortianos y desde la experiencia del Fundador, estamos llamados a ser maestros en el acompañamiento, por lo cual cada acompañante aprende las bondades y habilidades de este arte no solo por los libros que instruyen e ilustran —que nunca serán suficientes—, sino por la práctica del mismo —que es la mejor manera de perfeccionarlo— y por el aprendizaje de los errores que se pueda cometer en este ministerio.

65. En el ejercicio práctico de acompañantes resaltamos que es muy importante ser prontos y diligentes para este servicio, atender con delicadeza al lenguaje en que se expresa el acompañado (expresión gestual y corporal, como expresión de sus palabras) ya que éste puede dar luces acerca de las situaciones reales que se necesita acompañar. Será de gran ayuda, no centrarnos en lo negativo que hay en las situaciones que vive la persona, sino más bien en la manera en que Dios va actuando en ellas. También, permitir a la persona expresarse facilitándole con preguntas generales y reflejos contar la vida en mayor confianza cada vez, de manera que la sea ella quien desc
[11]ubra cuál es su situación problemática, evitando presionar o perseguir el problema en el diálogo, e informaciones innecesarias o caer en la tentación de dar consejos y ofrecer soluciones concretas al problema. Evitando también, caer en la tentación de espiritualizar las situaciones más angustiantes de la persona.

66. En el ámbito de la Espiritualidad montfortiana es clave para realizar procesos de acompañamiento la búsqueda y elección de la verdadera Sabiduría como motivación especial y la Consagración Total de la persona a María para hacer camino eficaz en esa búsqueda con la experiencia de la Libertad interior. En nuestra espiritualidad encontramos algunas ayudas que suelen ser muy útiles para esta realización y que son propuestas por San Luis de Montfort.

67. En la carta del P. General, Santino Brembilla, smm., llama mucho la atención el hecho de que el acompañamiento es para vivirlo y experimentarlo en todas las etapas de la vida pues de lo contario se termina viviendo actitudes como la huída, la acusación y la inmovilidad, y también cómo el acompañante no es solamente una persona, son también otras realidades como los años que pasan en los mayores, la comunidad.

68. El acompañamiento, por ser gradual y un camino de fe cristiana, en el contexto de la formación del joven que desea ser religioso montfortiano, exige tener presente los procesos formativos mismos (animación vocacional, postulantado, noviciado, juniorado) que dinamizan su deseo vocacional en el que se integra su vida toda. Aquí será necesario que quienes acompañan, los formadores tengan claridad del proceso que está llamado a vivir el joven para poder acompañarlo con mayor efectividad; de otro lado se debe tener presente las capacidades y exigencias que propone la formación internacional latinoamericana y de la Congregación toda manifestadas en la Ratio Formationis en su Segundo Volumen —próximo a publicarse— especialmente, con sus adaptaciones respectivas, para las cuales los formadores son llamados a ser sensibles a todas las culturas, es decir, que son llamados a la internacionalidad ellos primero
[12], como una nueva exigencia para cultivar este arte del acompañamiento.

69. Por el camino que hemos seguido y el que nos disponemos a realizar como Congregación, es de gran provecho establecer lazos eficaces y continuos de comunicación entre los responsables de la formación en las diversas entidades que participan de este proceso, aprovechando los medios de comunicación como la Internet.


c. Itinerarios Montfortianos para el acompañamiento. Equipo de Formadores
de Colombia


70. En la tradición bíblica veterotestamentaria: hebrea, judía aparecen diversos itinerarios de grandes hombres que han hecho camino con Dios, entre otros recordemos a Abraham, Jacob (José en Egipto), Moisés (el éxodo), Elías, David, etc.; en la tradición neotestamentaria Juan el Bautista, Jesús mismo por los diversos lugares de camino que transita y con personas con quienes se encuentra, María, Pedro, Pablo: “en él nos movemos (itinerario), somos y existimos” (Hch. 17, 28).

71. En la vida de la Iglesia, ha habido también grandes hombres y mujeres que han enseñado itinerarios de fe, de configuración con Cristo a través de diversas metáforas que expresan movimiento, camino, itinerario como por ejemplo: las tres vías clásicas: purgativa, iluminativa, unitiva (la imitación de Cristo de Kempis), el de la mente a Dios (San Buenaventura), el castillo interior (Santa Teresa de Jesús), entre otros.

72. San Luis de Montfort, presenta en sus obras diversos itinerarios que él mismo vivió, como los presenta De Fiores en su Tesis doctoral
[13]. Ya en sus escritos encontramos algunos como los presentados en el Amor de la Sabiduría Eterna: la Sabiduría que busca al ser humano (31-180), el ser humano que busca la Sabiduría (181-227); los presentados en el Tratado de la Verdadera Devoción: el camino de Consagración total (227-230); el camino interior de consagración (119) y el camino de las prácticas interiores para los que quieren ser perfectos (258-265); el presentado en la Carta Circular a los Amigos de la Cruz (17-62) que parte del texto Mc 8, 31.[14]

73. De manera característica, la espiritualidad montfortiana es heredada del Fundador para ser vivida en plenitud buscando deseosamente nuestra configuración con Cristo Jesús, la Sabiduría Eterna y Encarnada. Vivir esta espiritualidad nos ayuda a conjugar la mística y el apostolado y nos capacita para acompañar a otros en la fe, dejándonos primero acompañar en ello. En consonancia con esto, la espiritualidad monfortiana no es para unas élites, pues nació en un ambiente popular, es para todo el mundo, para las gentes humildes de la Iglesia.





III. En la dinámica de ACTUAR: Tierra firme (Lc. 5, 10b-11)

El acompañamiento montfortiano en nuestros procesos formativos

74. De acuerdo con lo visto anteriormente, en el contexto de la formación montfortiana latinoamericana es conveniente que como Formadores de las diversas entidades, tengamos unos criterios y herramientas comunes para el acompañamiento espiritual de nuestros jóvenes.

La animación vocacional


75. Se propone el siguiente esquema para un acompañamiento espiritual montfortiano desde el itinerario de la Carta Circular a los amigos de la Cruz
[15]



En el postulantado

76. En esta etapa, dada la diversidad de los postulantados actuales, se propone el itinerario de los medios para alcanzar Sabiduría (ASE
[16]:

77. El deseo ardiente. Parte de las preguntas: ¿qué deseos me habitan? ¿cuáles experimenté en este tiempo (una semana, un mes)? En los ámbitos personal, familiar, espiritual, misionero y académico, identificando los signos que manifiestan una falsa sabiduría y la verdadera sabiduría.

78. La Oración Continua. El punto de partida es las cosas que le han hablado de Dios al acompañado en el tiempo en que llega (días, semana, mes), desde el silencio interior, las imágenes de Dios, la calidad de su oración y la lectura del paso de Dios por su vida.

79. La Mortificacion universal. Aquí, se invita al acompañado a mirar qué clase de rupturas necesita hacer de cara a Jesucristo y las renuncias que ha realizado a nivel familiar y afectivo, del ambiente: modas y bienes, de esquemas mentales.

80. La Verdadera y tierna Devoción. Donde se pretende que el joven lea la manera en que María le conduce a Cristo Sabiduría destacando experiencias, situaciones y momentos significativos; por otra parte se busca leer a María en la propia vida desde la contemplación y confrontación con los misterios del rosario.

En el noviciado

81. El itinerario formativo del Noviciado sigue el camino propuesto por Montfort como preparación a la Consagración Total, es decir, el llamado “mes montfortiano” con sus dos movimientos: vaciamiento y llenado. Dada la especificidad de esta etapa formativa el acompañamiento espiritual de los novicios sigue el mismo itinerario a nivel personal y comunitario
[17].


82. Algunos presupuestos

82.1 Es el acompañante quien tiene este itinerario de acompañamiento en la mente y en el corazón, no el novicio. Se trata de la perspectiva o el lente con el cual el maestro mira y contempla el camino espiritual del novicio.
82.2 No es necesario que el novicio tenga claridad completa sobre todas las etapas del camino. Lo importante del itinerario es que el joven se reconozca como caminante, en marcha, peregrino… y que pueda integrar en este camino toda su historia personal con sus experiencias de dolor y de gozo.
82.3 Dos imágenes pueden darnos una idea más clara del itinerario de acompañamiento hacia la consagración total en el noviciado:
a. Las diversas escenas de una película que se van sucediendo y que adquieren sentido solo cuando se conoce el final de la historia.
b. El proceso de gestación del niño en el vientre de la madre: espera, paciencia, soledad, imaginación, sueño, caricia, oración, dolor, pequeños movimientos…
82.4 El acompañado debe encontrar durante el proceso de acompañamiento sus fortalezas a nivel espiritual, a los cuales debe volver siempre para retomar valor y seguir el camino.
82.5 Aunque Montfort estructuró el itinerario por etapas con tiempos determinados, en realidad se trata de aspectos del mismo proceso que se van dando poco a poco de manera simultánea y con un nivel cada vez más profundo, como en un espiral. Vaciamiento y llenado van de la mano. No se da uno primero que el otro. Pero es necesario durante el noviciado dedicar algún tiempo específico a cada uno de ellos para desatacarlos.

83. El itinerario. Se propone el itinerario dado por Montfort en VD 227 – 233, que contiene los siguientes pasos hacia la Consagración Total: el Vaciamiento del espíritu del mundo, el Llenado: Conocimiento de sí mismo, Conocimiento de María, Conocimiento de Jesucristo, y consagración total. Para ello proponemos dos esquemas a seguir.

En el Juniorado

84. En esta etapa de la formación se propone el Itinerario de Vida Interior, de configuración con Cristo, en el cultivo de las actitudes interiores que conduzcan también a construir el Reino de Dios
[18]. Este se puede aplicar así:

85. Con María: SM 45-46; VD 260: Vivir como María, modelo acabado de discípulo y misionero de Cristo; discernimiento para anonadarse ante Dios, vaciarse y dejarse llenar de Dios; imitación de sus virtudes; ver VD 60; Garantía: María Molde de Dios para modelar imágenes de Cristo. VD 160.

Pedagogía a seguir: a partir de las virtudes que más caracterizan a un joven o que más le hacen falta para cultivarlas o adquirirlas. Tomar una por una. Tomar en cada una su situación y necesidad personal, hacer referencia siempre a Jesucristo, a María y a Montfort como modelos, y confrontar en su vida el camino para ir adquiriendo cada virtud: logros, dificultades, camino hecho.

86. Por María: el objetivo claro es la unión con Cristo y los medios son: recurrir a su intercesión, orar siempre en unión con Ella, SM 48; renunciar a sí mismo y obedecerle en todo, siguiendo su espíritu que es el mismo de Dios: VD 258. Esto puede aplicarse para consolidar una virtud o para adquirirla y cultivarla. No separarla del anterior, pues apuntan en la misma dirección.

87. En María: Para formarte en Jesucristo y Jesucristo sea formado en ti y para liberarte del egoísmo. En unión íntima con ella: que María habite en ti y tú en Ella, si recibes la sagrada Comunión, hagas lo que hagas, será siempre en unión con Ella y así liberarte del egoísmo: SM 47; María es el paraíso de Dios, morada de Dios, jardín de Dios… Es la dimensión más mística. Montfort expresa su experiencia mística.
En la pedagogía será importante escuchar y ver mucho el camino que está haciendo el joven. Presentar la belleza de María. Puede ser también partir de la experiencia de enamoramiento para ver la relación del joven con Cristo y con María.
Puede servir mucho la imagen y oración: Oh Jesús que vives y reinas en María. También la oración del Santo Rosario y algunas frases litánicas. También destacar que cada preposición tiene relación con las otras y se repiten o complementan.

88. Para María: no para tomarla como fin último de tus acciones sino como medio para tu fin último que es Cristo y para experimentar la dicha de tu unión con Él; es para vivir la dimensión misionera de tu consagración. Es importante leerla a la luz de la vida misionera de Montfort y de sus escritos: Cánticos, Cartas. Ver Sabiduría apostólica. Montfort destaca la belleza de María, un valor tan apreciado hoy en día en la cultura postmoderna. Destacar el lugar de María en la historia de salvación y todo en función de la construcción del Reino de Dios. Confrontar el compromiso apostólico del joven con la finalidad de esta actitud interior. Inspirarse en las virtudes apostólicas de María: Puebla, Marialis Cultus, Aparecida, entre otros. Se propone, finalmente tomar una preposición cada año… y hacer síntesis…



NOTAS:
[1] Vale la pena anotar que el discernimiento es de gran ayuda para el acompañamiento espiritual, en cuanto da herramientas que ayudan a la persona a elegir y tomar decisiones vitales en su vida con certeza, mientras el acompañante le orienta en ese proceso, que de paso acerca y conduce hacia Dios mismo.
[2] Desde aquí, se mencionan las reglas del discernimiento dadas por San Ignacio de Loyola para la primera semana de los ejercicios espirituales propuestos por él denominadas: Reglas para de alguna manera sentir y reconocer las distintas inspiraciones que aparecen en el alma. Ver Reglas para el discernimiento en el Apédice.
[3] Sacerdote italiano. Profesor de psicología aplicada y pastoral vocacional de la Pontificia Universidad Salesiana.
[4] En este papel de ser acompañantes, hemos de tener presente la invitación del P. General a dejarnos acompañar primero en toda edad. En otro ámbito, no podemos desconocer la delicadeza del secreto y del acompañamiento a personas con inclinaciones homosexuales, bisexuales y transexuales que aspiran a la vida sacerdotal y religiosa con sus deseos y sufrimientos profundos. Ver “Instrucción sobre los criterios de discernimiento vocacional en relación con las personas de tendencias homosexuales antes de su admisión al seminario y a las Ordenes sagradas” de la Congregación para la educación católica (4 de noviembre de 2005)
[5] Pasos para el examen de conciencia. a) Inicia con una acción de gracias a Dios por lo que nos da como un acto de pobreza, pues sólo un pobre puede apreciar el don más insignificante; b) luego pide la luz del Espíritu para descubrir las mociones espirituales, c) ahora la persona puede hacer una supervisión práctica de lo que ocurre en si misma, para lo que ayudan preguntas como ¿qué ha sucedido en mi? ¿Cómo ha estado presente Dios en ello? ¿cuál ha sido mi actitud frente a la vida?, es preciso realizar entonces una lectura espiritual de la vida: ¿cuál ha sido mi respuesta?, aquí es donde se discierne los signos de los tiempo de la propia historia de la salvación: ¿esto va orientado por los principios del Evangelio? El objetivo del examen de conciencia es detectar la voz tenue con que Dios nos habla y reconocer nuestro progreso en su camino, por lo que vale la pena preguntarse ¿qué espíritu me ha guiado en este día? d) es indispensable la contrición y dolor que es considerar lo que me ha alejado y la incapacidad para lo bueno, hallando el sentido d la condición pecadora que es una realidad espiritual de fe y no una visión moralista de lo vivido. e) La resolución esperanzadora hacia el futuro, que es la mirada del futuro inmediato con la voluntad de crecer cada vez más en el amor mediado por una exigencia espiritual entre Dios y la persona. Cabe preguntarse ante esto: ¿he pensado en dejarme guiar por la gracia del Espíritu? ¡he caído en la cuenta de que no he seguido mi camino de oración? ¿cuál ha sido mi concepción del examen de conciencia: mera verificación de faltas o verificación de rumbos? ¿el examen me lleva a la Libertad interior, aceptando y olvidándome de mí para la acción de Dios y servicio a mis hermanos?
[6] Ver. Lc. 1, 26; RATIO, Vol 1. Pág. 15.
[7] Ver RATIO, Vol 1. Pág. 17-18. Peregrinación a la que somos invitados.
[8] Ver Carta Circular del P. General del 11 de octubre de 2007: “La sabiduría, la profundidad y la Vitalidad de dejarse acompañar”. El acompañamiento se caracteriza además por: estar presente en todos los niveles desde el discernimiento vocacional, es personal, regular y gradual.
[9] En el contexto de Latinoamérica y el Caribe, es de suma importancia una coordinación entre las entidades y los postulantados de las distintas entidades con miras a un Noviciado internacional.
[10] Cfr. Artículo P. Olivier Maire, smm.: “Acompañados espiritualmente: tras las huellas del padre de Montfort”. Subsidiado en el curso.
[11] Ver Numeral 62 de este documento y C 32.
[12] Dada nuestra realidad con miras a una formación internacional latinoamericana, se vuelve para nuestras entidades una exigencia la preparación integral e integradora de los postulantes, quienes luego iniciarán una experiencia internacional e intercultural de formación, facilitando, entre otros aspectos propios de sus procesos formativos, superar regionalismos propios en cada país que habiliten en los jóvenes la capacidad de acoger, admirar y respetar a los otros que provienen y viven en otra cultura con su propia mentalidad que les proporciona un crecimiento en el amor cristiano que nos une en la Iglesia Católica, Universal y comunidad de hermanos en la fe e hijos de un solo Padre. En consecuencia, para quienes estén en su propio ámbito cultural, que se hacen por ello miembros de una cultura dominante, estar abiertos y dispuestos a encontrarse con, y ayudar a quienes han venido o son menos numerosos en el proceso de formación, esto es, desarrollar una capacidad para la inclusión. Como herramienta para este proceso, en la Súplica Ardiente (SA 6ss) encontramos cómo la intuición del Fundador nos encamina hacia ella.
[13] DE FIORES, S. Itinerario espiritual de San Luis María de Montfort. Capitulo conclusivo. Se presenta aquí la vida de san Luis en dos etapas: la primera, en su tiempo de formación desde su nacimiento hasta 1700: de Montfort a Iffendic, de Montfort a Rennes, de Rennes a parís y, la segunda corresponde a su tiempo apostólico misionero: d una espiritualidad de tipo contemplativo hacia una espiritualidad apostólica, de la singularidad a la inserción social, de la agresividad a la moderación.
[14] Ver documentos adjuntos de los Itinerarios montfortianos en que se desarrollan estos.
[15] Ver Subsidio adjunto dado por Flower Mosquera, smm
[16] Ver Subsidio respectivo propuesto por Edmer Iván Salgado, smm
[17] Ver subsidio de este itinerario propuesto por Jaime Oved Cabrejo, smm
[18] Ver subsidio del itinerario propuesto por Edinson Orlando Herrera, smm